
La Inteligencia Artificial Moldea el Lenguaje: Un Nuevo Vocabulario y Sintaxis
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La inteligencia artificial (IA) está transformando silenciosamente la manera en que nos comunicamos, tanto al hablar como al escribir. Un estudio reciente del Instituto Max Planck revela que palabras como “imborrable,” “fortalecer,” “implementar,” y “desafío” se han infiltrado en nuestro vocabulario cotidiano debido a la influencia creciente de estas herramientas. La investigación, que analizó más de 360,000 videos de YouTube, concluye que la IA está modificando no solo el léxico, sino también la sintaxis y la forma en que estructuramos nuestros pensamientos.
La Influencia en el Ámbito Universitario
En los campus universitarios, los estudiantes admiten utilizar la IA, aunque afirman hacerlo de manera responsable. “Me informo con ChatGPT y luego lo reescribo a mi manera,” comenta un estudiante, reflejando una práctica común.
No obstante, los expertos advierten que la influencia de la IA es más sutil y profunda de lo que aparenta.
Conciencia y Colaboración con la RAE
Nidoya Salazar, profesora de Ética de la Inteligencia Artificial en la Universidad San Pablo CEU, subraya la importancia de la conciencia sobre este cambio. Al interactuar constantemente con estas máquinas, tendemos a adoptar su estilo de comunicación. Según Salazar, “la clave está en adquirir consciencia de que este cambio se va produciendo” para poder mitigar sus posibles efectos negativos.
Para contrarrestar esta tendencia, Salazar destaca la necesidad de que instituciones como la Real Academia Española (RAE) trabajen en conjunto con las empresas tecnológicas. Menciona el acuerdo entre la RAE y Google para que Gemini “pueda aprender a hablar mejor y más adaptado a la cultura,” integrando el diccionario completo al modelo y previniendo desviaciones lingüísticas.
El Problema de Fondo: Tecnólogos vs.
Lingüistas
El problema central, según los especialistas, radica en que estos modelos son desarrollados principalmente por tecnólogos, no por expertos en el lenguaje. Esto se traduce, como señala el estudio del Max Planck, en un lenguaje con menos frases subordinadas, lo que implica una menor complejidad en el pensamiento y relaciones causales más simplificadas.
La IA y la Simplificación del Lenguaje
Pablo Gervás, catedrático de Creatividad Computacional en la Universidad Complutense, explica que el aprendizaje de la IA se basa en estadísticas. La máquina identifica los patrones más comunes a partir de una vasta cantidad de datos, lo que conduce a una “normalización muy radical” del lenguaje, donde “se pierden muchos matices.”
Personalización y Exigencia en el Uso de la IA
Sin embargo, Gervás aclara que la IA tiene la capacidad de comunicarse de manera diferente, pero “hay que aprender a pedírselo.” El modelo puede generar respuestas más elaboradas, con matices emocionales o incluso con un acento específico si se le indica en la instrucción. La clave reside en que el usuario sea exigente y preciso para aprovechar al máximo la herramienta: “Para aprovecharlo bien hay que saber mucho.”
La Responsabilidad del Usuario
En conclusión, la máquina no piensa ni escribe por sí sola.
La responsabilidad recae en el usuario, quien debe aprender a dirigir la IA de manera efectiva para obtener resultados enriquecedores y adaptados, en lugar de conformarse con una media aséptica y empobrecida del lenguaje.












