Nuestros niños y niñas de la guerra: una mirada al horror infantil en los conflictos

Nuestros niños y niñas de la guerra: una mirada al horror infantil en los conflictos
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Nuestros niños y niñas de la guerra: una mirada al horror infantil en los conflictos

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La imagen de niños sufriendo en zonas de guerra, ya sea por amputaciones, hambruna o la simple tristeza en sus ojos, debería interpelarnos profundamente. Estos no son solo “niños lejanos”, sino que siguen siendo nuestros niños y niñas.

El horror en primera persona: La voz de Hind

La película “La voz de Hind” presenta grabaciones reales de una niña de seis años atrapada en un vehículo familiar en Gaza, rodeada de cadáveres y con tanques israelíes acechando. Su llamada telefónica, llena de terror y extrañeza por la falta de auxilio, revela el desamparo absoluto y la vergüenza de los responsables.

Indiferencia y falta de empatía

La entrega de los premios Oscar contrastó fuertemente con el sufrimiento de estos niños. La indiferencia mostrada por muchos ante el horror de la guerra es un mal extendido en el planeta. El miedo a represalias puede ser una explicación, pero no justifica la falta de compasión.

La protección infantil en tiempos de paz

En las sociedades modernas, existe una gran preocupación por el cuidado y la protección de los menores: salud, alimentación, seguridad, educación y bienestar emocional son prioridades. Las familias y las escuelas han desarrollado sistemas de atención y protocolos para proteger a los niños en diversas situaciones. Los países desarrollados, en particular, cuidan de los niños con especial atención, respaldados por declaraciones de derechos y convenciones que exigen la defensa del interés superior del menor.

La protección de los más pequeños es inherente a la humanidad. Desde tiempos ancestrales, las tribus protegían a los niños mientras los adultos cazaban. Cuidarlos garantiza la supervivencia de la especie y, por ello, sentimos ternura ante un bebé y un impulso natural de defenderlos cuando sufren.

La crueldad de la guerra: niños como objetivos

Sin embargo, la percepción cambia cuando la guerra se ve lejana. En medio del flujo constante de noticias sobre conflictos, las imágenes de niños mutilados o hambrientos pueden provocar solo una lágrima momentánea. Mientras nos preocupamos por la merienda y la higiene de nuestros hijos, miles de niños en todo el mundo son ametrallados, torturados o aterrorizados.

El marco jurídico internacional, que debería proteger a los civiles en conflictos armados, es violado constantemente. La “Declaración sobre la protección de la mujer y el niño en estados de emergencia o de conflicto armado” de la ONU, que otorga especial protección a madres e hijos, es ignorada por los actuales gobernantes en guerra. El hostigamiento y la destrucción de civiles, ancianos y niños en hospitales y escuelas se han convertido en armas de guerra.

Violaciones de los derechos infantiles en diferentes conflictos

Rusia ha secuestrado niños ucranianos, adoctrinándolos lejos de sus familias y su país, en violación de la “Declaración de Derechos del Niño”. Estados Unidos, en su política xenófoba, persigue a familias inmigrantes, recluyendo a menores con sus padres e incluso utilizándolos como cebo para capturar a sus progenitores.

Israel, en sus ataques a Gaza, ignora y viola la misma declaración internacional. Según datos de UNICEF, miles de niños han muerto o resultado heridos en el conflicto. Se han reportado casos de niños asesinados por francotiradores, bebés muertos de hambre y criaturas amputadas. También existen testimonios de maltrato y golpes por parte de militares israelíes a niños palestinos heridos, en clara violación del principio legal que prohíbe la tortura y los tratos crueles.

“Sólo aspiramos (hasta ahora en vano) a impedir el genocidio, a presentar ante la justicia a los que violan gravemente las leyes de la guerra (pues la guerra tiene sus leyes, y los combatientes deberían atenerse a ellas) y ser capaces de impedir guerras específicas imponiendo alternativas negociadas al conflicto armado.” (Susan Sontag).