
Descifrando el lenguaje oculto del arte: Cuernos, llaves y naipes revelan significados ancestrales
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Observar una obra de arte es solo el primer paso. Entender el mensaje que el artista busca transmitir es un desafío que ha impulsado a expertos a descifrar la simbología presente en pinturas y esculturas a lo largo de los siglos. Símbolos como el búho (ruina), los naipes (pereza), los cuernos (inicialmente positivos, luego negativos), la llave (conocimiento), la calavera (muerte), el cabello (sensualidad) y la columna (firmeza) son solo algunos ejemplos. Cuatro especialistas han analizado más de 80 de estos símbolos en una nueva publicación titulada *Guía para identificar los símbolos en el arte* (Cátedra, 2026).
Lorenzo de la Plaza, Adoración Morales, José María Martínez y José Ignacio Vaquero han logrado simplificar el análisis de este complejo universo de símbolos en poco más de 350 páginas. Los especialistas exploran significados ocultos que escapan a quienes no están familiarizados con esta simbología presente en el arte.
De la Plaza, doctor en Historia, describe una pintura como “una ventana al universo de la que te puedes perder mucho si no llegas a entenderla al completo”. Durante siglos, el arte fue un lenguaje cifrado para comunicar ideas, incluso aquellas consideradas subversivas. Un sol, una vaca, un cordero, un huevo, una manzana o una torre pueden ser mucho más que simples objetos; representan conceptos profundos arraigados en la cultura y la historia.
Del cambio de significado de los cuernos a las llaves
Hoy en día, los cuernos se asocian con lo negativo, pero no siempre fue así. Miguel Ángel representó a Moisés con cuernos, que en el Éxodo simbolizaban poder, fuerza y fertilidad, especialmente en Mesopotamia y Oriente. Sin embargo, la traducción de la Biblia al latín por San Jerónimo indicó que Moisés bajó del monte Sinaí con cuernos en la cabeza, una interpretación inexacta. Alrededor del año 1400, tener cuernos ya se consideraba negativo, asociándose con el diablo. Para evitar confusiones con la expresión “poner los cuernos”, Santo Tomás aclaró que se trataba de rayos luminosos, no de cuernos.
La llave es otro símbolo recurrente con significados diversos según el contexto: autoridad, fidelidad, muerte, poder, prestigio, prosperidad y sabiduría. Representa poder porque permite abrir y cerrar puertas. Por eso, los escudos papales incluyen llaves, al igual que el de San Pedro. En *La Rendición de Breda* de Velázquez, el gobernador holandés entrega las llaves de la ciudad a Ambrosio de Spinola. No obstante, la llave también puede simbolizar avaricia, como se representa en *El Jardín de las Delicias* de El Bosco.
La serpiente, entre el bien y el mal
La serpiente es uno de los símbolos más complejos debido a su ambivalencia. No hay cultura que no la haya adorado o temido. Representa el bien y el mal, la vida y la muerte, la luz y la oscuridad, lo masculino y lo femenino, la curación y la enfermedad. El símbolo de los farmacéuticos, la Copa de Higía, muestra una serpiente enroscada, representando a la diosa griega de la salud.
Es crucial analizar el contexto para entender el significado de la serpiente. Durante el Renacimiento, el cabello de Medusa fue retratado por Caravaggio con serpientes como símbolo negativo. También, numerosas vírgenes inmaculadas aparecen pisando la serpiente, simbolizando el mal. En el cuadro *Lilith* de John Collier, una mujer desnuda con una serpiente representa la maldad en el contexto de la misoginia puritana del siglo XIX.
Los naipes, un símbolo de símbolos
Adoración Morales destaca las cartas o naipes como uno de los símbolos más complejos, ya que cada carta esconde múltiples significados según su combinación de figuras, números y colores. Las cartas del tarot, con su simbolismo arraigado, son un ejemplo notable.
En sí mismos, los naipes simbolizan pereza y vicio, dando lugar al engaño. En *Los Jugadores de Cartas* de Caravaggio, un personaje parece dar pistas a otro sobre las cartas del oponente. La baraja española y la francesa también tienen su propio simbolismo. Los oros (o tréboles en la baraja francesa) representan a los agricultores, las copas (o corazones) al clero, las espadas (o picas) a los militares, y los bastos (o diamantes) a los comerciantes. El color y la figura también aportan significado, como cuando se dice que alguien “se cree la reina de corazones” o que “es un as” en un deporte.
El búho y la lechuza también son símbolos ambivalentes. El búho, un animal nocturno, se asocia con la soledad, la tristeza y lo oculto, siendo considerado un ave de mal agüero. En *Los Caprichos* de Goya, el personaje dormido rodeado de búhos representa los monstruos que genera la razón dormida. En cambio, la lechuza puede simbolizar conocimiento.
La imagen de portada de *Guía para identificar los símbolos en el arte*, un detalle del Juicio Final de la Capilla Sixtina, muestra la columna como símbolo de la Pasión de Cristo, ampliamente presente en imágenes de Semana Santa. La columna representa la unión del cielo y la tierra, la solidez, pero también los límites de lo humano y lo divino. Simboliza estabilidad, fuerza, poder y seguridad.
Según Morales, la imagen de la Capilla Sixtina “nos da mucho juego, pues aparecen muchas personas intentando sostener la columna con unos esfuerzos brutales, lo que puede ser casi un mensaje de soporte del conocimiento, algo parecido a lo que nosotros queremos hacer con este libro”.













