LA PRIMA DE RIESGO ENERGÉTICA: UN DOBLE IMPUESTO QUE AMENAZA LA ECONOMÍA GLOBAL

LA PRIMA DE RIESGO ENERGÉTICA: UN DOBLE IMPUESTO QUE AMENAZA LA ECONOMÍA GLOBAL
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LA PRIMA DE RIESGO ENERGÉTICA: UN DOBLE IMPUESTO QUE AMENAZA LA ECONOMÍA GLOBAL

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Las tensiones geopolíticas, exacerbadas por el conflicto en Oriente Medio, han desenterrado un secreto a voces en el mundo energético: la prima de riesgo asociada al precio del petróleo. Este “impuesto invisible” impacta no solo en los combustibles fósiles, sino también en el transporte marítimo global.

El Estrecho de Ormuz: Epicentro de la Volatilidad

El Estrecho de Ormuz, un punto estratégico clave para el tránsito petrolero, se ha convertido en un barómetro de la situación. Cualquier perturbación en esta vía marítima, por donde circulan entre 18 y 20 millones de barriles de crudo diarios, genera volatilidad inmediata en los mercados energéticos.

Desde el inicio del conflicto, el Brent, referencia en Europa, ha fluctuado alrededor de los 100 dólares por barril. Los expertos atribuyen las caídas puntuales a la entrada de crudo ruso, vendido bajo acuerdos que esquivan los topes de precios del G7. Sin embargo, la intensificación de los ataques ha llegado a impulsar el crudo hasta los 119 dólares.

Nerviosismo en Washington

La Casa Blanca ha mostrado su preocupación ante la escalada de precios. La administración estadounidense ha aprobado una exención temporal de la Ley Jones, permitiendo que buques extranjeros transporten combustibles dentro del país, en un intento por reducir costos y frenar la inflación.

Según fuentes no oficiales, el cierre de Ormuz ha afectado el tránsito de unos 15 millones de barriles diarios, agravando la crisis energética global. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha calificado la situación actual como la mayor disrupción en la historia del petróleo.

Bancos de inversión como JP Morgan no descartan que el barril pueda alcanzar los 200 dólares si el cierre de Ormuz persiste.

El Impacto en el Precio del Crudo

Un informe del Consejo Nacional de Comercio de EEUU señala que el riesgo asociado a la guerra en la región ha añadido históricamente entre 5 y 15 dólares por barril al precio del crudo. Algunos análisis sitúan el aumento actual en un 21%, coincidiendo con el consenso del mercado sobre el “impuesto revolucionario” exigido esta semana.

Aunque Arabia Saudí intente desviar parte de su producción a través del oleoducto East-West, su capacidad es limitada, muy por debajo de los volúmenes que circulan por Ormuz. La amenaza de Irán a centros logísticos que apoyan a fuerzas estadounidenses en la zona añade aún más incertidumbre.

Primas Extraordinarias en el Transporte Marítimo

El conflicto ha generado una prima de riesgo adicional en el transporte naval. Las aseguradoras, como Lloyd’s of London, han incrementado el “war risk insurance”, que ha pasado de representar un 0,25% del valor del barco al 1,5% por travesía.

Para un superpetrolero valorado en 100 millones de dólares, el seguro ha pasado de costar 250.000 a 1,5 millones por viaje. En rutas especialmente peligrosas, los brokers marinos estiman aumentos del 1000%.

El Golfo Pérsico ha sido declarado zona de guerra marítima, lo que implica renegociar pólizas con mayor frecuencia y trasladar estos costos al precio del crudo y, finalmente, a los consumidores.

Las tarifas diarias de los superpetroleros han aumentado significativamente, llegando a alcanzar casi 800.000 dólares al día, cuatro veces más que antes del conflicto. El transporte de crudo por el Golfo puede añadir una penalización de más de 20 dólares por barril.

Muchos capitanes y armadores están evitando la zona por seguridad, lo que ha provocado una drástica caída en el tránsito marítimo.

Consecuencias Adicionales

La reducción del tráfico naval y las interrupciones en las exportaciones energéticas, junto con las intervenciones armadas contra instalaciones petrolíferas y de gas, generan efectos secundarios adicionales.

Las Autoridades Monetarias, en Alerta

Los bancos centrales se mantienen cautelosos, evaluando el impacto inflacionista del aumento en el precio del crudo y del gas.

Goldman Sachs advierte que una prolongación del conflicto podría provocar una escalada en los precios de los combustibles refinados, que dependen de crudos pesados del Golfo difíciles de sustituir.

La doble prima (energética y marítima) se traduce en inflación y presión sobre las balanzas comerciales de países como China, India, Japón y Corea del Sur, destinos principales del petróleo que atraviesa Ormuz. Esto, a su vez, genera nuevas encrucijadas para sus bancos centrales.

El fantasma de la estanflación (estancamiento económico y precios disparados) es el escenario que los bancos emisores buscan evitar.

El conflicto ha generado la idea de una transformación en el negocio asegurador, con un potencial aumento de reclamaciones por violencia geopolítica, daños a infraestructuras y pérdidas comerciales en el Golfo.