
La Guerra en Irán Amenaza la Recuperación del Poder Adquisitivo de los Trabajadores
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En 2022, un porcentaje mayor de la población se identificó como “clase baja” o “pobre”, reflejando el impacto de la crisis inflacionista. Aunque los salarios comenzaron a recuperar poder adquisitivo gradualmente desde mediados de 2023, la guerra en Irán podría obstaculizar este proceso.
Tras semanas de conflicto en Oriente Medio, el mundo observa con cautela las posibles consecuencias económicas, especialmente en un enclave estratégico para la energía y el comercio internacional.
Los principales riesgos para la economía española son un aumento en los precios de la energía y una mayor inflación. La magnitud de estos efectos dependerá de la duración del conflicto, aunque los expertos indican que ya es inevitable cierto impacto.
Diversos organismos económicos pronostican un aumento de la inflación para este año, con estimaciones que se acercan al 3% anual y que podrían alcanzar cerca del 4% interanual en marzo y abril.
“Pronosticar la inflación ahora mismo requiere necesariamente de hacer unos supuestos sobre los precios de la energía, a día de hoy es razonable pensar que podemos tener una inflación en torno al 3% este año, incluso si los precios del petróleo y el gas se normalizan a partir de unas semanas”, valora Ángel Talabera, el director de Economía Europea de Oxford Economics.
Los Salarios Aumentan Ligeramente Más que los Precios
Según el economista de Oxford Economics, la inflación superará el 3%, y el poder adquisitivo se verá afectado este año debido a la lenta reacción de los salarios.
Los incrementos salariales acordados actualmente superan ligeramente la inflación. En febrero pasado, los salarios aumentaron un 2,9% de media, frente a una inflación interanual del 2,3%.
Luis Zarapuz, del Gabinete Económico de CCOO, señala que los salarios venían recuperando poder adquisitivo lentamente desde 2023, tras una pérdida significativa en 2021 y 2022. Alberto del Pozo, del equipo económico de UGT, añade que las centrales sindicales esperaban un mayor avance en 2026.
CCOO y UGT propusieron aumentos salariales del 4% anual para los próximos tres años, e incluso mayores para los salarios más bajos, en el marco del próximo acuerdo de negociación colectiva (AENC) para 2026 y años siguientes, aún pendiente de negociación con la patronal.
Del Pozo recuerda que estas propuestas se basaban en un escenario de estabilidad y que la negociación colectiva suele tardar en reaccionar ante un shock como el actual.
CCOO explica que la subida salarial media del 2,9% pactada para este año afecta a 7 millones de trabajadores de los aproximadamente 13 millones que terminarán firmando convenio este año. Los aumentos de los convenios que se están firmando actualmente son algo más elevados, del 3,2%, pero alcanzan a un número muy reducido de trabajadores (73.600).
Luis Zarapuz prevé que será difícil que los convenios que se firmen de aquí a final de año eleven significativamente ese dígito por encima del 3%.
Ante estas cifras ajustadas entre salarios y precios y la nueva previsión de mayor inflación, todo indica que los trabajadores deteriorarán las esperadas ganancias de poder adquisitivo, que se mantiene prácticamente congelado en las últimas décadas en la mayoría de casos (con la excepción de los salarios más bajos).
La clave es la duración de la crisis. La economía puede absorber precios altos durante un periodo corto sin que nada se rompa, pero a partir de cierto momento los impactos crecen exponencialmente”, sostiene Ángel Talavera.
Obstáculo en una Pieza Clave: El Consumo Interno
El economista de Oxford Economics destaca que el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores es relevante no solo para sus hogares, sino también para el conjunto de la economía española, en un contexto de crisis internacional y en el que España destaca por su mayor crecimiento frente a otros países desarrollados.
Talavera sostiene que el consumo es el componente que actualmente más impulsa el crecimiento, y un shock a la renta disponible inevitablemente supondrá un impacto al consumo.
El especialista prevé que los consumidores ven los precios altos como el principal problema económico, lo que probablemente impacte la confianza del consumidor, suponiendo un freno adicional.
Por este motivo, los sindicatos mayoritarios defienden la importancia de actuar en dos direcciones.
Por un lado, con medidas por parte del Gobierno para mitigar los daños de esta crisis, de manera ágil, que no se queden cortas y con especial protección para los colectivos más vulnerables. Este viernes el Ejecutivo de coalición ha aprobado un primer paquete, de 5.000 millones de euros, también con protección laboral frente a los despidos, en general bien recibido por CCOO y UGT.
Por otro lado, que la negociación colectiva entre empresarios y sindicatos proteja el poder adquisitivo de los trabajadores con subidas pactadas contundentes y que incluyan las denominadas cláusulas de garantía salarial con el IPC, que CCOO y UGT convirtieron en una de sus banderas ante la crisis inflacionista de 2022.
Estas cláusulas garantizan a los trabajadores que, a posteriori, sus salarios se incrementarán más si los precios superan las alzas pactadas.
Luis Zarapuz (CCOO) explica que es un mecanismo inteligente que no tiene coste en el corto plazo y que las empresas deberían estar interesadas en incluirlo. Si hay cerrazón en incluir estas cláusulas, en un contexto de creciente inflación, se incrementarán las peticiones iniciales de subidas salariales.
Zarapuz indica que las empresas llegan a este escenario “con la hucha llena, en máximos” de márgenes empresariales, por lo que les pide también “contención” en la subida de los precios.
Los sindicatos subrayan que los salarios no pueden ser los paganos de esta crisis, advierte Alberto del Pozo.
En este contexto, el próximo acuerdo del AENC entre sindicatos y patronal se vuelve si cabe más importante, aunque también más complicado. Los sindicatos sostienen que tendrán que presionar más para proteger el poder adquisitivo de las plantillas, en un contexto adverso, de inflación elevada. En la patronal de momento no desvelan su postura, pero reconocen que la negociación se dificulta.
Fuentes de CEOE afirman que todo lo que sea inestabilidad, tanto a nivel nacional e internacional, no ayuda.
En CCOO y UGT reclaman a los empresarios más justicia en el reparto de los daños de esta crisis, así como una mirada estratégica, que no penalice dos de las claves del mayor crecimiento económico de España en los últimos años: el consumo interno y la resiliencia del mercado laboral.













