
Manifestación silenciosa en Santander en memoria de las víctimas de El Bocal
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Un impresionante duelo de silencio y tristeza recorrió Santander en una soleada jornada dominical. Cerca de un millar de personas se congregaron en una manifestación silenciosa en memoria de las seis jóvenes fallecidas el pasado 3 de marzo en el desplome de la pasarela de El Bocal. La marcha, organizada por asociaciones vecinales, sociales y ecologistas, exigió verdad, dignidad y responsabilidades por lo sucedido.
Un clamor silencioso por las víctimas
La manifestación partió de la Delegación del Gobierno y culminó en el Ayuntamiento de Santander, instituciones que han sido objeto de críticas por la falta de mantenimiento de la pasarela. Ni el delegado del Gobierno ni la alcaldesa de Santander estuvieron presentes en la marcha. La pancarta principal, portada por representantes de las asociaciones, rezaba: “Por la verdad y la dignidad de las víctimas de El Bocal”.
El silencio era palpable, roto solo por algunas lágrimas y la lectura de un manifiesto al llegar al Ayuntamiento. Carmen Martín, encargada de leer el texto, recordó a las víctimas – Lucía, Xabi, Celia, Eunate Hervas de Baracaldo, Lluna Vallejo y Elena Sirgu – y deseó una pronta recuperación a Ainara, la joven herida. “Pronunciar sus nombres es visibilizar los sueños y los futuros que han sido truncados”, expresó conmovida.
Exigencia de responsabilidades y justicia
El manifiesto leído por Carmen Martínez Valls demandó que lo sucedido no se acepte como una simple fatalidad, sino como una tragedia evitable. Se exigió conocer las circunstancias y responsabilidades institucionales del suceso, instando a las administraciones públicas a actuar con rapidez, rigor y sentido de la responsabilidad. “Nunca un espacio público puede quedar desatendido ni en tierra de nadie”, proclamó.
Los organizadores de la marcha consideran que es momento de reconocer los errores y asumir responsabilidades para que una tragedia como esta no vuelva a repetirse por desidia o negligencia. Tras la lectura del manifiesto, los asistentes corearon “Nunca más” y guardaron un minuto de silencio, que culminó con un fuerte aplauso.
Algunos asistentes manifestaron su pesimismo ante la posibilidad de que se asuman responsabilidades. Otros expresaron su indignación y desesperanza. Un ciudadano exclamó: “Tenía que estar aquí toda la ciudad”.












