
LA FASCINANTE HISTORIA DE MARGARITA BEESE: FALANGISTA Y TRANSGRESORA EN LA ESPAÑA DE FRANCO
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La periodista Andrea Momoitio ha reconstruido la vida de Margarita Beese, una militante de la Sección Femenina que desafió las convenciones de género en la España de Franco. Su historia, llena de misterio y contradicciones, la llevó de la Residencia de Señoritas de Madrid a una prisión, tras intentar registrarse como hombre bajo el nombre de Juan Carlos.
Un intento de cambio de identidad en la posguerra
En enero de 1939, Margarita Beese se presentó en el Juzgado Municipal de Santa Cruz de Tenerife con la intención de inscribirse como Juan Carlos. Alegó que su familia no la había registrado al nacer y presentó la documentación requerida, incluyendo una firma falsa de su padre, vestida y con la apariencia de un hombre. Cuatro meses después, fue detenida.
Andrea Momoitio ha dedicado tres años a investigar esta enigmática historia, plasmándola en su libro “Farsante. Una historia queer en la Falange”. A través de documentos dispersos, Momoitio intenta reconstruir el rompecabezas de la vida de Margarita, planteando interrogantes sobre sus motivaciones y su identidad de género.
¿Quién era realmente Margarita Beese?
La autora del libro reconoce la dificultad de definir a Margarita con las categorías actuales. “No puedo afirmar que estemos ante un hombre trans, entre otras cosas porque no existía esa categoría en ese momento tal cual la conocemos hoy”, señala Momoitio. Aunque no se sabe con certeza si Margarita se identificaba como hombre, lo que sí ha trascendido es que era lesbiana.
El libro plantea preguntas sobre si Margarita buscaba vivir como hombre para amar libremente a otra mujer, o si realmente era un hombre trans. Momoitio invita al lector a reflexionar sobre cómo analizamos el pasado con las etiquetas del presente.
De falangista destacada a reclusa olvidada
Lo que sí está confirmado es que Margarita era una ferviente falangista, llegando a relacionarse con Pilar Primo de Rivera, Jefa Nacional de la Sección Femenina. Sin embargo, a los 42 años fue condenada por intentar cambiar de sexo.
Nacida en una familia adinerada de Tenerife, Margarita se trasladó a Madrid para estudiar, donde coincidió con figuras intelectuales como Victoria Kent. Más tarde, se convirtió en directora de la revista Héroes, donde plasmó sus ideas fascistas y su “amor” por España.
Momoitio describe a Margarita como un personaje contradictorio y “mentiroso”, pero profundamente convencido de su ideología. En sus escritos, defendía un “feminismo conservador” que promovía la educación de las mujeres, pero sin que perdieran su feminidad ni su “sagrado deber” de transmitir el amor a la patria a sus hijos.
Tras el estallido de la Guerra Civil, Margarita se trasladó a Málaga, donde se dedicó “en cuerpo y alma” a la Falange, ocupando cargos importantes en la rama femenina del sindicato falangista Central Nacional Sindicalista.
El juicio y la condena
Después de su intento de registrarse como Juan Carlos, Margarita fue detenida y sometida a un juicio en abril de 1940. Se presentó vestida de hombre y argumentó que quería ir al frente de guerra en Alemania, aunque luego alegó que tenía una “obsesión” por ser vista como hombre. Los exámenes médicos concluyeron que era “pseudohermafrodita o intersexual” debido a su voz y a su orientación hacia el sexo femenino.
Finalmente, fue condenada por falsedad documental a más de dos años de cárcel, que cumplió antes de mudarse a Alemania en plena Segunda Guerra Mundial. La Falange llegó a negar que hubiera sido una de las suyas, desconociéndose las razones.
La historia de Margarita Beese resulta paradójica: una ferviente defensora de la Nueva España franquista terminó siendo olvidada y encerrada en las mismas cárceles que reprimieron a miles de personas por su forma de ser o pensar. A pesar de las dudas y contradicciones, su historia sigue siendo un ejemplo de búsqueda de libertad en un mundo que no estaba pensado para ella.













