
Savigliano, en la región italiana del Piamonte, es toda una mezcla perfecta de tranquilidad rural y una herencia cultural sumamente profunda
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La pequeña localidad de Savigliano, en la región del Piamonte, en Italia, es uno de esos lugares donde el tiempo parece haberse detenido entre sus calles empedradas. Esta localidad, situada entre los ríos Maira y Mellea, invita a un viaje por los siglos de esplendor europeo. Su importancia histórica comenzó a brillar con fuerza desde el siglo X, consolidándose como uno de los principales municipios libres allá por el siglo XIII. Es un destino que sorprende al viajero con su mezcla perfecta de tranquilidad rural y una herencia cultural sumamente profunda.
Al caminar por sus senderos, se percibe una atmósfera fascinante.
El corazón latente de esta ciudad se encuentra sin duda en la Plaza Santarosa, considerada uno de los ejemplos medievales mejor conservados de Italia. Este espacio, cuya forma original se remonta al siglo XII, ha mantenido su encanto arquitectónico intacto frente al paso del tiempo. Rodeada de edificaciones históricas, la plaza destaca por la imponente Torre Cívica y el elegante Arco de Triunfo del renacimiento.
Los pórticos tardogóticos y las ricas decoraciones en terracota otorgan un carácter único a este punto de encuentro social. Bajo sus arcadas, la vida urbana fluye entre cafés y negocios que invitan a disfrutar de la auténtica esencia local de este pueblo.
Durante los siglos XVI y XVII, Savigliano vivió una verdadera edad de oro al ser candidata a capital del Ducado de Saboya. En este periodo surgió la escuela de Savigliano, una de las máximas expresiones del barroco en todo el Piamonte.
La nobleza local enriqueció el tejido urbano con palacios suntuosos que hoy son testimonios de ese pasado lleno de opulencia. Destacan joyas como el Palazzo Muratori Cravetta, con su patio decorado, y el majestuoso Palazzo Taffini d’Acceglio. Este último alberga hoy el Múses, un innovador museo tecno-sensorial de esencias. El barroco también dejó su huella en iglesias de cofradías que son auténticos cofres de arte.
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El museo rescató de la posible demolición más de sesenta vehículos ferroviarios de gran valor
La arquitectura sagrada de Savigliano es otro de sus grandes atractivos, con la iglesia colegiata de Sant’Andrea como principal referente religioso. En su interior, la capilla de San Nicolás conserva ciclos pictóricos del siglo XIV que figuran entre los más antiguos de la ciudad. Muy cerca, el antiguo convento de Santa Mónica ha sido transformado con éxito en un centro universitario moderno. El recorrido cultural continúa hacia el Teatro Milanollo, un edificio neoclásico del siglo XIX de gran elegancia.
Su interior, decorado con terciopelos rojos y detalles dorados, ofrece una acústica excepcional para espectáculos que deleitan a todos los visitantes.
Más allá de sus palacios, Savigliano es reconocida mundialmente por albergar una parte fundamental de la rica historia ferroviaria de Italia. Su vocación industrial comenzó formalmente en el año 1855, cuando se convirtió en terminal ferroviaria. Desde entonces, la ciudad mantiene un vínculo inquebrantable con la construcción de medios de transporte sobre raíles.
En los actuales talleres de la empresa Alstom se fabrican trenes de alta velocidad modernos como el Pendolino. Esta tradición ha posicionado a la localidad como un centro de excelencia que es orgullo para la industria nacional. La llegada del tren no solo trajo progreso, sino que definió para siempre el carácter de toda su población.
Para honrar este legado, la ciudad acoge el Museo Ferroviario Piemontese, un espacio dedicado a la conservación del patrimonio histórico sobre vías.
Fundado en 1978, este museo rescató de la posible demolición más de sesenta vehículos ferroviarios de gran valor. El parque de exposiciones ocupa un área de más de treinta mil metros cuadrados donde se encuentran piezas únicas. Los visitantes pueden admirar desde antiguas locomotoras a vapor hasta modelos que narran la evolución técnica. El corazón del museo es una plataforma giratoria de veintiún metros que todavía funciona perfectamente.
Es un lugar de visita obligada para entusiastas que desean vivir la magia de los viajes ferroviarios en pleno movimiento.
Un entorno natural de gran valor
El entorno natural que rodea a Savigliano ofrece paisajes rurales de gran belleza que invitan a la práctica del turismo activo. Una red de senderos verdes conecta el centro histórico con las rutas ciclistas del río Maira. Desde 1994, el municipio ha promovido el uso del cicloturismo como una forma sostenible de descubrir las villas nobles.
Los itinerarios permiten explorar la campiña piamontesa, pasando por varios castillos imponentes y pequeñas fracciones tradicionales. Las vistas de las montañas de Monviso en el horizonte completan un cuadro perfecto para quienes buscan conexión natural. Es un destino ideal para senderistas, donde la biodiversidad de los parques locales se muestra en su esplendor.
La ubicación estratégica de Savigliano permite descubrir joyas cercanas como el Castillo de Racconigi, famoso por sus jardines y cigüeñas.
A pocos kilómetros se encuentra el pueblo de Saluzzo, que fue capital de estado y conserva una arquitectura armónica. Otros tesoros incluyen el Castillo de Manta, con sus frescos góticos, y las fortificaciones de Lagnasco. Cada una de estas paradas complementa la experiencia de visitar Savigliano, ofreciendo una visión completa de la riqueza del Piamonte. La gastronomía local, con sus sabores tradicionales, pone el broche de oro a una jornada de exploración.
Savigliano se revela así como una ciudad que no solo cuenta historias, sino que invita a vivirlas intensamente en cada rincón único.













