
El tétanos regresa a Cataluña: un menor no vacunado, en estado crítico en la UCI
Un joven de 17 años se encuentra ingresado en estado muy grave en la UCI del Hospital de Manresa (Barcelona) a causa de una infección por tétanos. El menor, que pertenece a una familia antivacunas, no había recibido la inmunización correspondiente. Este caso ha encendido todas las alarmas sanitarias, ya que es el primero que se detecta en Cataluña desde el año 2003, cuando esta enfermedad se consideraba prácticamente erradicada en la comunidad autónoma.
Según ha trascendido, el origen de la infección fue una herida que el joven se hizo hace un par de semanas. Tras una primera visita al hospital, regresó a casa, pero su estado empeoró drásticamente hasta que tuvo que ser ingresado de urgencia en la unidad de cuidados intensivos, donde permanece en estado crítico.
El doctor Jordi Mestres, vocal de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (CAMFiC), explica que el tétanos es una enfermedad causada por una bacteria que penetra en el organismo a través de heridas.
Una vez en el torrente sanguíneo, “producen una toxina y, básicamente, el sistema nervioso”. Esto la convierte en una patología potencialmente mortal.
Los síntomas clave, según el doctor, son las contracciones musculares generalizadas, conocidas como tetania. Este estado “afecta a la musculatura respiratoria y puede impedir la respiración”, lo que supone un riesgo vital inminente para el paciente. El periodo de incubación es relativamente corto, de apenas unas pocas semanas, lo que obliga a una vigilancia extrema tras una herida sospechosa.
La prevención es sencilla y se basa en el cumplimiento del calendario de vacunación.
El doctor Mestres es tajante al respecto: “las vacunas han demostrado que han salvado vidas”. A diferencia de otras enfermedades como la gripe o el sarampión, el tétanos no se contagia entre personas. Por ello, la inmunidad de grupo no funciona. “La vacuna es clave y fundamental” porque la protección es exclusivamente individual, subraya el experto.
El calendario de vacunación actual contempla tres dosis durante el primer año de vida, una de refuerzo a los seis años y recordatorios posteriores cada diez años para mantener la inmunidad.
Gracias a los sistemas de información sanitaria, hoy en día es fácil llevar un registro y saber si una persona está correctamente vacunada.
Aunque el colectivo antivacunas “no es mayoritario”, el doctor Mestres admite que existen “muchas personas que tienen dudas sobre algún tipo de vacunas”. Distingue entre quienes desconfían de las más modernas, como las de la COVID-19, y quienes sí confían “en las de toda la vida”. Irónicamente, la del tétanos es una de ellas: “hace muchos años que la tenemos, es segura y sabemos que ha aportado grandes beneficios”.
Este caso reabre el debate sobre el peligro que suponen las pseudoterapias y los movimientos que niegan la evidencia científica. Para el facultativo, hay que ser contundentes: “no podemos jugar en cuestiones de la salud pública que son tradicionales y que han demostrado que, realmente, mejoran la esperanza de vida de las personas”.
La reaparición de enfermedades que se creían controladas es una prueba de ello.
El propio Departament de Salut ha puesto el foco en el problema, especialmente tras el aumento del 135% en los casos de sarampión durante el último año. El doctor Mestres aclara que no se trata de casos importados, “sino de personas de aquí que no están vacunadas” o que no han completado la pauta de dos dosis recomendada, un factor crucial para lograr la inmunidad de grupo en esa enfermedad.
El experto recuerda otros ejemplos recientes, como el brote de meningitis en el Reino Unido originado en una discoteca, como una prueba más de la importancia de las vacunas que “funcionan, mejoran y salvan vidas”. Este nuevo y grave caso de tétanos en un menor evidencia las trágicas consecuencias que puede tener la decisión de no vacunar.













