
Soy ciudadano de EEUU e Israel ha destruido mi casa con armas pagadas con mis impuestos
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
“Soy ciudadano estadounidense y cirujano. Atendí a las víctimas del atentado de la maratón de Boston en 2013. Pagué durante siete años para comprar un pequeño apartamento en el centro de Beirut para disfrutar ahí los veranos con mis tres hijos. Hoy, Israel redujo a escombros la casa de mis sueños con armas estadounidenses pagadas con mis impuestos”.
El miércoles pasado, al amanecer, Israel lanzó un misil contra el edificio de apartamentos de Haytham Kaafarani, cirujano en el Hospital de Massachusetts y profesor de la Universidad de Harvard. Israel había enviado un aviso solo una hora antes ordenando su evacuación y era el cuarto ataque contra el mismo bloque de viviendas en solo una semana. Tres bombardeos anteriores no habían logrado destruirlo. Israel nunca aportó pruebas para explicar la razón de su ataque.
Kaafarani, ante la solicitud de escribir sobre lo sucedido, respondió: “Me tomaré mi tiempo para llorar esta pérdida, abrazar a mis hijos y asimilarlo todo. Mi familia en el Líbano se ha visto obligada a desplazarse y mi dolor es profundo, pero sé que el dolor de muchas otras personas es aún mayor y más profundo. Tienes mi permiso para usar mis palabras y mi voz como consideres para ayudar a parar esta locura”.
La destrucción del piso de Kaafarani pone de relieve el papel de las armas estadounidenses en el conflicto.
EEUU: Principal proveedor de armas a Israel
Entre 1946 y 2024, EEUU entregó a Israel 244.000 millones de dólares en asistencia militar, más que a ningún otro país en el mundo. La mayor parte de esta ayuda son subvenciones no sujetas a devolución, y Washington ingresa el total de la ayuda anual en una cuenta bancaria cuyos intereses benefician directamente a Israel.
Daniel Levy, exnegociador israelí y presidente del US/Middle East Institute, explica que Israel no tiene que devolver el dinero y es el único que recibe este presupuesto con permiso para gastar parte del mismo en su propia industria de defensa.
En los años previos al conflicto en Gaza, la financiación de EEUU representaba aproximadamente el 20% del total del presupuesto de defensa de Israel.
Aunque Israel es uno de los principales exportadores de armas del mundo, depende enormemente de las importaciones para todo lo que no sea defensa aérea, inteligencia, drones y misiles. Como señalaba Kaafarani, el conflicto en Gaza, la destrucción en Líbano y los ataques en Irán no serían posibles sin la financiación de EEUU.
Solo tres países envían armas a Israel: EEUU (68%), Alemania (31%) e Italia (1,3%). Sin embargo, EEUU, en gran medida, se las regala.
Zain Hussain, investigador del programa de transferencia de armas de SIPRI, señala que muchos de los ataques aéreos de largo alcance de Israel se han llevado a cabo con aviones de combate suministrados y financiados por Estados Unidos, como los F-35, F-16 y F-15, armados con bombas y misiles, algunos de los cuales también fueron suministrados por EEUU.
Hussain añade que todos los aviones de combate en servicio activo de Israel proceden de Estados Unidos, y EEUU concede a Israel un margen de maniobra considerable para integrar subsistemas de diseño local en los aviones de combate estadounidenses importados, lo que pone de manifiesto las profundas relaciones militares entre ambos países.
En mayo de 2025, el Ministerio de Defensa de Israel informó que, desde octubre de 2023 (comienzo del conflicto en Gaza), EEUU había enviado a Israel un total de 90.000 toneladas de armamento entregadas en 800 aviones de transporte y 140 barcos.
Ventaja militar cualitativa
EEUU está obligado por su propia ley a garantizar la ventaja militar cualitativa de Israel en toda la región. Esta ley define este concepto como la capacidad de contrarrestar y derrotar cualquier amenaza militar convencional creíble, sufriendo daños y bajas mínimos, mediante el uso de medios militares superiores.
La ley estipula que cualquier venta de armamento de EEUU a otro país en la zona debe incluir la determinación de que la venta no afectará de manera negativa a la ventaja militar cualitativa de Israel.
Irán: Limitaciones en la importación de armas
La situación contrasta con Irán, que importa muy poco armamento. A finales de los 70, Irán tenía el quinto mayor ejército del mundo gracias a un gasto masivo en defensa de la mano de una relación con EEUU. Tras la revolución, Irán siguió siendo un gran importador de armas, principalmente de China y Rusia.
La situación cambió con los embargos de armas a Irán impuestos por el Consejo de Seguridad de la ONU. Primero en 2006 se prohibió la exportación a Irán de tecnología relacionada con el programa nuclear y, en 2010, se aprobó un nuevo embargo de prácticamente todas las armas convencionales. En 2015, coincidiendo con el acuerdo nuclear, se flexibilizaron las normas permitiendo la compra de armamento con aprobación específica del Consejo de Seguridad.
La prohibición expiró finalmente en 2020, pero en septiembre de 2025 se volvieron a imponer las sanciones contra Teherán. El acuerdo nuclear firmado en 2015 permitía introducirlas de nuevo sin otra votación.
Zain Hussain señala que, incluso tras la expiración del embargo de la ONU en 2020, Irán recibió relativamente pocas armas de gran envergadura, presumiblemente porque ha alcanzado un alto nivel de autosuficiencia en los sistemas que considera necesarios y, tal vez, debido a la falta de confianza en los posibles proveedores.
Los misiles y drones forman la espina dorsal de la doctrina de defensa de Irán, y según el Center for Strategic and International Studies, Irán tiene el mayor y más diverso arsenal de misiles en Oriente Medio.
Oriente Medio: Un mercado en auge para la industria armamentística
En los últimos cinco años, una cuarta parte de todas las transferencias de armas han ido a parar a Oriente Medio, y solo los seis Estados del Golfo representan el 20% de todas las importaciones mundiales de armas. En ese mismo periodo, más de la mitad de esas armas (54%) vinieron del mismo proveedor: EEUU.
Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, ha comprado más de 13.000 misiles a Estados Unidos en los últimos diez años, mientras que Arabia Saudí ha adquirido 89 aviones, más de 150 vehículos blindados y unos 1.800 misiles.
La resistencia iraní está mermando gravemente las existencias de interceptores y las defensas de Israel y los países del Golfo. El sector armamentístico, dominado por EEUU, se está beneficiando de esta situación.












