
APELLIDOS NAVARROS: UN REFLEJO DE LA HISTORIA Y LAS TRADICIONES DE LA REGIÓN
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Aunque García, Martínez y Jiménez son los apellidos más extendidos en Navarra, la comunidad foral alberga una historia rica y particular en el origen de sus nombres familiares. Eneko Bernaldo de Quiroz, experto y creador de un proyecto de divulgación sobre apellidos vasco-navarros, ha explicado las diversas tradiciones que han moldeado la identidad de sus gentes.
Tres zonas, tres costumbres
Históricamente, Navarra se puede dividir en tres grandes áreas, cada una con diferentes costumbres a la hora de establecer los apellidos. Bernaldo de Quiroz explica que esta división dependía de la geografía y del modo de vida de cada zona, resultando en un mapa de apellidos muy diverso.
En la zona norte o montañosa, el “saltus vasconum”, era costumbre adoptar el nombre de la casa natal como apellido. En la zona media, lo habitual era tomar el nombre del pueblo de origen.
En la Ribera, al sur, predominaba el patronímico, donde el apellido del hijo derivaba del nombre del padre, como Martínez de Martín.
Desaparición de una tradición
La tradición del norte desapareció en el siglo XIX con la ley administrativa española, que priorizó el apellido del padre sobre el nombre de la casa. El experto señala que “ya en ninguna zona de Navarra se pone como apellido el nombre de la casa”.
Un reflejo bilingüe
Navarra, como “tierra bilingüe”, presenta apellidos que son un reflejo de la convivencia del castellano y el euskera. Bernaldo de Quiroz ejemplifica esto con el apellido Escudero, común en la zona de habla castellana, y su equivalente en euskera, Escutari, surgido en la zona vascoparlante de Echarri-Aranaz.
Apodos convertidos en apellidos
Algunos apellidos no responden a las tradiciones anteriores, sino que nacen de apodos o motes. Un ejemplo es Lope Arotza, un apellido hoy desaparecido del valle de Roncal que significaba “Lope el herrero”, y que los descendientes heredaron.
Otro caso es Escuchuri, que significa “manos blancas” y que, debido a la trashumancia, viajó desde el valle de Salazar hasta Falces, donde aún existe.
Un último ejemplo es Galtzagorri, un apellido de Narvarte que significa “pantalones rojos”, en alusión a un ser de la mitología vasca.
Un proyecto que crece
El proyecto de divulgación de Bernaldo de Quiroz comenzó como un hobby mientras escribía un libro sobre los apellidos de su pueblo, Iturgoyen. El interés generado fue tal que, como él mismo afirma, “se me fue un poco de las manos”, convirtiéndose en un fenómeno en redes sociales.
Actualmente, el experto gestiona una lista de espera con 3.400 apellidos por investigar, habiendo analizado ya más de 1.200. El proyecto se financia con la venta de láminas personalizadas y Bernaldo de Quiroz no descarta convertir esta pasión en su trabajo a tiempo completo.













