
EL CRONOVISOR: ¿MÁQUINA DEL TIEMPO VATICANA O UN MISTERIO SIN RESOLVER?
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En el corazón del Vaticano, en el siglo XX, emergió una historia enigmática: la del cronovisor, un supuesto aparato capaz de observar el pasado. La revelación de su existencia en 1972 por el sacerdote benedictino Pellegrino Ernetti, generó una mezcla de fascinación y escepticismo que persiste hasta hoy.
Ernetti, musicólogo y profesor en Venecia, también poseía formación en física, lo que inicialmente dio credibilidad a sus afirmaciones. En una entrevista, explicó que el cronovisor era una máquina que reconstruía eventos pasados a partir de las “huellas energéticas” que estos dejaban en el universo.
Según el sacerdote, el dispositivo se desarrolló en la década de 1950 por un grupo secreto de científicos, incluyendo figuras de prestigio internacional. El proyecto se habría llevado a cabo en un entorno académico vinculado a la Iglesia, bajo estricta confidencialidad.
La teoría del cronovisor se basaba en la idea de que las ondas sonoras y luminosas no desaparecen, sino que permanecen transformadas en el espacio.
El aparato, supuestamente, capturaba y reconstruía esas señales, mostrando imágenes y sonidos del pasado con gran detalle. Ernetti afirmaba que incluso podía recuperar pensamientos, considerados formas de energía.
Entre los logros del cronovisor, Ernetti destacó la observación de eventos históricos relevantes, como discursos políticos y escenas de la antigüedad. Sin embargo, la supuesta visualización de la crucifixión de Jesucristo fue lo que generó mayor impacto mediático.
La difusión de una imagen que pretendía mostrar el rostro de Cristo en ese momento, desató una gran polémica. Críticos señalaron que la fotografía se parecía notablemente a una escultura existente en Italia, debilitando la credibilidad del relato y dando lugar a acusaciones de manipulación.
Con el tiempo, el mismo Ernetti reconoció que la imagen publicada no provenía directamente del dispositivo, aumentando las dudas sobre el proyecto.
A pesar de las críticas, algunos defensores del sacerdote argumentaron que su testimonio podría ser una interpretación errónea de fenómenos complejos, o incluso una experiencia influenciada por factores psicológicos.
Estas explicaciones no lograron disipar el escepticismo general.
El Silencio y el Misterio
El misterio se profundizó con el silencio posterior de Ernetti. Según relatos cercanos, las autoridades vaticanas le prohibieron hablar del cronovisor, alimentando la idea de que el dispositivo podría haber sido ocultado debido a sus implicaciones.
A lo largo de los años, la historia ha sido objeto de libros, investigaciones y debates, sin que aparezcan pruebas concluyentes de su existencia. Tampoco se han encontrado documentos técnicos ni testimonios independientes que confirmen el desarrollo del aparato.
Hoy, el cronovisor permanece en el terreno de la incertidumbre. Para algunos, representa una posibilidad fascinante que desafía los límites del conocimiento.
Para otros, es un ejemplo de cómo la combinación de ciencia, fe y misterio puede dar lugar a relatos difíciles de verificar.
En cualquier caso, la historia del cronovisor continúa despertando interés y planteando interrogantes sobre el alcance de la tecnología y las consecuencias de acceder directamente al pasado.













