OTA BENGA: LA TRÁGICA HISTORIA DEL JOVEN EXHIBIDO EN UN ZOOLÓGICO COMO UN ANIMAL

OTA BENGA: LA TRÁGICA HISTORIA DEL JOVEN EXHIBIDO EN UN ZOOLÓGICO COMO UN ANIMAL
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OTA BENGA: LA TRÁGICA HISTORIA DEL JOVEN EXHIBIDO EN UN ZOOLÓGICO COMO UN ANIMAL

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La historia de Ota Benga es un relato desgarrador de racismo y explotación humana que tuvo lugar a principios del siglo XX en Estados Unidos. Un joven congoleño fue exhibido en el zoológico del Bronx como si fuera un animal, un acto que tardaría más de un siglo en ser reconocido y lamentado por las autoridades del parque.

El inicio del horror

Ota Benga nació en 1883 en la actual República Democrática del Congo. En 1904, Samuel Phillips Warner, fue enviado a África para adquirir “un lote de pigmeos” con el fin de convertirlos en una atracción en la Exposición Universal de St. Louis. Warner compró a nueve personas, incluido Benga, y los llevó a Estados Unidos.

Durante la exposición, Benga y sus compañeros fueron exhibidos en un recinto que simulaba una aldea africana. Los visitantes podían observarlos en su supuesto “hábitat natural”, una puesta en escena que no era más que una herramienta para validar las teorías racistas de la época.

Los batwa del Congo eran descritos como el “eslabón más bajo de la humanidad”, una idea que pretendía demostrar la “superioridad de la raza blanca”. Al finalizar la exposición, Benga permaneció en Estados Unidos y fue llevado a Nueva York por Warner.

La jaula en el zoológico del Bronx

En Nueva York, William Hornaday, director del zoológico del Bronx, vio en Benga una oportunidad para atraer al público. Decidió exhibir al joven en una jaula dentro del zoológico.

Hornaday organizó la exhibición en la Casa de los Monos, donde Ota Benga convivió durante 20 días con un chimpancé y otros primates. Líderes religiosos, como el reverendo James H. Gordon, denunciaron el trato inhumano y organizaron protestas frente al zoológico.

Finalmente, Benga fue retirado de la exhibición, pero en 1916, decidió quitarse la vida.

Más de un siglo de silencio y disculpas tardías

El suicidio de Ota Benga puso nuevamente al zoológico de Nueva York en el centro de las críticas de las organizaciones antirracistas, quienes lo responsabilizaron del deterioro psicológico del joven. El parque optó por encubrir los hechos.

En 1974, William Bridges, curador del zoológico, declaró que no era posible saber con certeza lo que había ocurrido. “Que estuvo encerrado en una jaula vacía para que lo mirasen durante ciertas horas parece improbable. A esta distancia en el tiempo, eso es todo lo que se puede decir con certeza, excepto que todo se hizo con las mejores intenciones, ya que Ota Benga era interesante para el público de Nueva York”, escribió en su libro *La reunión de animales*.

Estas narrativas falsas persistieron durante décadas. No fue hasta 2020 que la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre, la institución que actualmente administra el zoológico, ofreció una disculpa. “Lamentamos profundamente que muchas personas y generaciones se hayan visto perjudicadas por estas acciones o por nuestra incapacidad para condenarlas y denunciarlas públicamente con anterioridad”, declaró su presidente, Cristian Samper.