
Caos en el inicio de la nueva Oficina Judicial de Gijón: Juicios suspendidos y sobrecarga laboral
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La nueva Oficina Judicial de Gijón inició su andadura este lunes en medio de una situación caótica, según denunció la delegada sindical de SPJ-USO, Andrea Fernández Bobes. La falta de organización y recursos básicos ha afectado desde el primer día el funcionamiento de las instalaciones.
Primer día marcado por el desorden y la falta de recursos
Cajas de mudanza obstruyendo los pasillos, personal de la empresa de transporte trabajando simultáneamente con los funcionarios, y numerosos empleados sin ordenadores ni teléfonos, son algunas de las deficiencias reportadas. Esta carencia de medios básicos dificulta el trabajo diario, especialmente en unas oficinas diseñadas como macro instalaciones que requieren comunicación constante.
El desorden impacta directamente en la actividad judicial. A pesar de la apuesta por el “papel cero”, la realidad es que aún se trabaja con documentación física, especialmente para diligencias que requieren firma manual.
El problema radica en que estos documentos se encuentran en cajas sin identificar, lo que dificulta su localización.
Juicios suspendidos y funcionarios sin poder trabajar
La situación es tan crítica que algunos funcionarios no pueden desempeñar sus funciones porque no encuentran sus cajas. Ya durante la primera jornada, el caos provocó la suspensión de cuatro juicios.
Sobrecarga en la sección de Violencia sobre la Mujer
La nueva sección de Violencia sobre la Mujer, que ahora asume los casos de todo el oriente de Asturias, se ha visto particularmente afectada. La carga de trabajo se desbordó desde el primer día, con diez diligencias urgentes que obligaron al personal a extender su jornada laboral hasta diez horas. Se anticipa que esta dinámica, con “10 diligencias o más al día”, dificultará significativamente la prestación del servicio.
Refuerzo de personal insuficiente
El refuerzo de personal ha sido claramente insuficiente.
Se incorporaron solo tres personas nuevas, que en el primer día carecían de ordenador y, al día siguiente, aún no contaban con las claves de acceso necesarias para trabajar. El sindicato critica que, aunque la sección no es un servicio de guardia, se ve obligada a actuar como tal para atender a las víctimas. El personal actual se encuentra ya “bastante saturado y agotado”, según Fernández Bobes.













