
Socorro Jiménez, madre de dos niños con autismo: "Es un gran gesto para que todos podamos ver las cofradías sin que nadie se sienta alejado"
Los tambores y las cornetas son parte de la banda sonora de la Semana Santa. Sin embargo, este ambiente puede resultar abrumador para las personas con hipersensibilidad auditiva o necesidades sensoriales específicas, como es el caso de las personas con autismo. Para hacer esta tradición más accesible, varias ciudades españolas han implementado el llamado ‘tramo azul’, un recorrido donde las hermandades procesionan en silencio, creando un entorno más calmado para todos.
En Córdoba, esta medida ha supuesto un cambio para muchas familias. Es el caso de Socorro Jiménez, madre de dos pequeños cofrades con autismo.
Hasta ahora, su única opción era buscar lugares muy alejados para que el estruendo de los tambores o el murmullo de las aglomeraciones no afectara a sus hijos. “Esto hacía que el peque se pusiera más nervioso”, explica, aludiendo no solo a la música, sino también al “ruido del llamador del capataz” o los aplausos del público.
La inclusión de estos tramos silenciosos ha abierto la puerta a que familias como la suya puedan vivir la Semana Santa en primera línea. “Estos espacios son creados para eso, espacios inclusivos para los niños autistas cofrades, y hace que esta tradición tan bonita como es nuestra Semana Santa, cada vez se abra más para que podamos disfrutar todos”, afirma Socorro. Este año, sus dos hijos saldrán por primera vez en la procesión del Domingo de Ramos.
La implicación de Socorro con esta festividad es profunda, ya que es hermana del Rescatado desde hace 23 años.
Que sus hijos puedan ahora participar activamente convierte esta Semana Santa en una experiencia muy esperada. “La vivo con mucha emoción este año, esta Semana Santa. Para mí es muy especial”, confiesa. Su hermandad es, además, una de las que se ha sumado a la iniciativa.
El crecimiento de la iniciativa en Córdoba ha sido exponencial.
Si el año pasado fueron seis las hermandades que participaron, este año la cifra ha ascendido a 18. El objetivo es que en el futuro “todas las hermandades que tengan música se puedan sumar a este acto”. Este gesto, como subraya Socorro, es clave para la integración: “Hacer un pequeño gesto puede cambiar a la familia, hacer un gran gesto a la familia y a los peques, para que todos podamos, nadie se sienta alejado”.
El proyecto se desarrolla en dos formatos principales. Por un lado, el Cabildo Catedral de Córdoba ha habilitado asientos en el interior del templo para que las familias puedan ver el paso de las cofradías en silencio.
Por otro, cada hermandad participante establece un tramo de su recorrido en la calle donde no sonará la música. Por ejemplo, el Rescatado marchará en silencio por la Ronda de Andújar, un punto que ha sido anunciado en redes sociales para que las familias puedan acudir.
A pesar del éxito, Socorro Jiménez señala que todavía existen retos. Uno de los principales es la gestión de los accesos a estos tramos, ya que a menudo no están específicamente señalizados. “Hay gente que es desconocedora de este tramo y se ponen ahí”, comenta, lo que a veces dificulta que las familias con necesidades específicas encuentren sitio.
Por ello, considera que se debe mejorar “la reserva de ese tramo, para que cada vez sean más los que puedan disfrutar”.
Con todo, la tendencia es positiva. La visibilización de la causa ha logrado implicar a instituciones como el Ayuntamiento de Córdoba y la Agrupación de Cofradías, que han respaldado el proyecto. Para Socorro y su familia, la emoción es la protagonista ante una Semana Santa que, gracias a estos cambios, será “muy maravillosa” y, sobre todo, compartida.













