
¿Quién es Mohamad Ghalibaf, el hombre fuerte de Irán que acapara las miradas mientras Trump busca negociar?
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Mientras Donald Trump muestra indicios de un posible cambio de estrategia en su confrontación con Irán, la atención se centra en Mohamad Baqer Ghalibaf, un influyente comandante de la Guardia Revolucionaria, cuyo nombre ha surgido como un potencial interlocutor con Estados Unidos.
Trump busca una salida negociada
Después de generar confusión al insinuar conversaciones entre Estados Unidos e Irán, Trump declaró que Washington está negociando con una “figura destacada” iraní que no es el líder supremo, pero sin revelar su identidad.
Informes de medios como Axios sugieren que enviados estadounidenses han contactado a Ghalibaf, aunque no se han producido conversaciones directas. Se menciona que Egipto, Pakistán y Turquía han actuado como intermediarios, con Islamabad como posible sede de las conversaciones. Fuentes israelíes sugieren la posible asistencia de Ghalibaf y otros funcionarios iraníes, y tal vez del vicepresidente estadounidense Vance.
La posible participación de Ghalibaf en las negociaciones se considera significativa debido a su experiencia y credibilidad dentro del régimen.
¿Un futuro líder para Irán?
La especulación aumentó después de que Politico revelara que la administración Trump está considerando a Ghalibaf como un posible socio, incluso como futuro líder. Sin embargo, fuentes gubernamentales indican que la Casa Blanca busca “poner a prueba” a varios candidatos, buscando a alguien dispuesto a llegar a un acuerdo. La atención se centra en figuras con poder dentro del sistema.
Sin embargo, algunos consideran esta idea prematura e ingenua, y hay expertos que dudan de la docilidad de Ghalibaf.
El propio Ghalibaf negó las afirmaciones de Trump sobre negociaciones con Estados Unidos, acusando a Washington de intentar manipular los mercados.
De la Guardia Revolucionaria a la política
Ghalibaf es el actual presidente del Parlamento iraní, con experiencia en los ámbitos militar y civil. Participó en la guerra entre Irán e Irak y llegó a ser comandante de la Guardia Revolucionaria. También fue jefe de la Policía y alcalde de Teherán entre 2005 y 2017, dejando un legado mixto, elogiado por su enfoque tecnocrático, pero también marcado por escándalos de corrupción.
El Centro para los Derechos Humanos en Irán lo ha acusado de participar en la represión y la violencia contra manifestantes en 1999, 2003 y en las protestas posteriores a las elecciones de 2009.
Considerado un protegido de Ali Jamenei, Ghalibaf es un político ambicioso, comprometido con la preservación del orden iraní, lo que lo convierte en un candidato poco probable para ofrecer concesiones significativas a Trump.
Ha intentado ser presidente en cuatro ocasiones. En 2024, quedó tercero en la primera ronda de las elecciones que ganó Masud Pezeshkian.
Ghalibaf también es profesor en la Universidad de Teherán y piloto titulado.
Un papel cada vez más central
Varios expertos creen que Ghalibaf es la figura política más influyente que sigue con vida tras los ataques contra la cúpula iraní. Se señala que ha tejido sólidos vínculos entre las distintas facciones e instituciones, siendo un nodo clave entre las élites políticas, de seguridad y clericales.
En las últimas semanas, ha expuesto la postura de Irán a medida que avanzaba el conflicto.
El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) señala que Ghalibaf lidera las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, lo que indica que ha consolidado una gran influencia en Irán.
Durante el conflicto, Ghalibaf ha adoptado una postura desafiante contra Israel y Estados Unidos, prometiendo fuertes represalias por sus ataques.
Expertos sugieren que Ghalibaf está vinculado a redes que apoyan a Mojtaba Jamenei, el nuevo líder supremo elegido tras el asesinato de su padre.
ISW especula con la posibilidad de que Ghalibaf haya formado parte del grupo de oficiales de la Guardia Revolucionaria que intervino en el proceso de sucesión del líder supremo para garantizar que Mojtaba Jamenei sustituyera a su padre.
Según su análisis, el presidente del Parlamento asumió un papel de mando superior “sin precedentes” durante la guerra de los 12 días, lo que demostró su influencia y autoridad en el régimen.
Por otro lado, el asesinato del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, “podría haber eliminado otra barrera más a la influencia de Ghalibaf”.













