
Concierto fallido de Auserón reabre el debate sobre la presión escénica y la salud mental de los artistas
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El concierto de Santiago Auserón en el Teatro de las Cortes de San Fernando (Cádiz) se convirtió en un episodio que ni el artista ni sus seguidores podrán olvidar. Desde el inicio, algo no iba bien, generando una noche angustiosa que culminó con Auserón pidiendo disculpas públicas, renunciando a su caché y prometiendo un concierto resarcitorio.
Un espectador, Antonio, describió la actuación como el momento más bajo del artista, con interrupciones constantes y un evidente esfuerzo por parte de Auserón por “hacerlo bien”. A pesar de los ánimos del público, la situación no mejoró, generando consternación y la marcha de algunos asistentes.
Auserón llegó a interactuar con una banda musical cercana al teatro, pero el ambiente se tornó dramático. El artista expresó su desconexión con el público y su frustración por no poder ofrecer un buen espectáculo. Los asistentes, conscientes de la situación, evitaron difundir grabaciones del concierto para no dañar la imagen del cantante.
Dos meses de baja
Tras el incidente, Auserón anunció en redes sociales que se había arriesgado al actuar a pesar de la recomendación médica de baja por hipertensión debido a agotamiento extremo. Lamentó lo sucedido y prometió resarcir a quienes compraron las entradas.
Posteriormente, anunció la cancelación de un concierto en Peralta (Navarra) y la suspensión de su actividad profesional durante dos meses por indicación médica.
El Ayuntamiento de San Fernando, a pesar de lamentar lo ocurrido, no consideró necesario reclamar por incumplimiento de contrato, ya que el concierto se había realizado. Sin embargo, Auserón acordó con el Ayuntamiento la devolución íntegra del importe de las entradas y renunció a su caché.
La Concejala de Cultura, María José Pacheco Guerrero, informó que se había enviado un correo a los compradores informándoles de la devolución y agradeció la comprensión y el apoyo recibido.
Personas frágiles
Este incidente pone de relieve la presión a la que están sometidos los artistas, evidenciada en casos como el desmayo de Pastora Soler, la ansiedad de Beret y las cancelaciones de Morrissey. Estas circunstancias han llevado a algunos artistas a abandonar los escenarios de forma definitiva.
David Linde, tour manager y responsable de festivales, señaló que los artistas son personas frágiles que cargan con un gran peso, y que es sorprendente que estos incidentes no ocurran con más frecuencia. Relató haber presenciado diversas situaciones difíciles con músicos, desde ataques de agorafobia hasta pánico escénico.
Linde desmintió la leyenda de la fiesta constante en las giras, afirmando que los camerinos son lugares sagrados y que el consumo de omeprazol es más común que el de alcohol o drogas debido al estrés que sufren los artistas.
Comparó la situación de los artistas con la de los futbolistas, quienes no juegan si tienen molestias, mientras que los músicos deben salir al escenario incluso después de tragedias personales. “Eso no hay cerebro que lo aguante”, concluyó.
Los síntomas del ‘burnout’
Rosana Corbacho, psicóloga clínica especializada en la industria musical, afirmó que los casos de burnout son frecuentes en su consulta. Explicó que el estrés crónico tiene consecuencias físicas, manifestándose en irritabilidad, problemas de sueño y estómago, ansiedad, disminución de la productividad y dolores de cabeza.
Corbacho señaló que el estrés aumenta gradualmente y se percibe como “parte del trabajo”, lo que lleva a mecanismos de afrontamiento poco saludables, como cancelar actividades de ocio para seguir trabajando. En el caso de los músicos, su trabajo ocupa toda su vida, dejando poco espacio para la recuperación.
La psicóloga explicó que el estrés es dañino cuando se acumula o se vuelve crónico, generando señales de alerta intensas en los artistas. Cancelar un concierto es una pesadilla para ellos, por lo que es necesario un trabajo de reestructuración y recuperación, ya que el simple descanso no cura el burnout.
Corbacho destacó la importancia de aprender a gestionar el estrés y los límites del cuerpo para recuperar la autonomía y elegir estrategias de afrontamiento saludables. A veces, es necesario llegar a situaciones extremas para priorizar el cuidado, evitando así consecuencias negativas para el artista, su equipo y el público.













