
Aznar justifica la invasión de Irak en 2003 y critica la postura de Sánchez sobre Irán
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
La fundación Faes, presidida por José María Aznar, ha defendido la invasión de Irak en 2003, argumentando que Saddam Hussein no permitió a los inspectores de la ONU verificar si el país poseía armas de destrucción masiva. Según Faes, Irak no demostró haber cumplido con sus obligaciones de desarme, aunque reconoce que, en el momento de la intervención, no se encontraron dichas armas.
Esta justificación surge tras las declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ante el Congreso, en las que alertó sobre las consecuencias de una posible guerra con Irán, advirtiendo que serían “mucho peores” que las de Irak. Sánchez defendió su postura de “no a la guerra”, contrastándola con la decisión de Aznar hace dos décadas.
Críticas a Pedro Sánchez
Faes ha criticado duramente la intervención de Sánchez, acusándolo de hacer “oposición retrospectiva” y de “insultar la inteligencia del auditorio”. La fundación lamenta que el único recurso del presidente, “sin presupuestos y sin vergüenza”, sea “la guerra de Aznar”.
El apoyo social a la decisión de Aznar
La fundación Faes intenta explicar que Aznar contó con el respaldo de los españoles para apoyar a Estados Unidos en la guerra de Irak, respaldándose en los resultados de las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2003, en las que el PP obtuvo mayorías absolutas en numerosos municipios.
España y la invasión de Irak
Faes niega que Aznar enviara tropas españolas a la guerra en Irak, aclarando que España no participó en la invasión y toma de control del territorio, acciones que fueron llevadas a cabo por tropas estadounidenses y británicas. Sin embargo, reconoce que España prestó apoyo político, avalando la interpretación de una resolución de Naciones Unidas que permitía la invasión, junto con otros países de la UE y la OTAN.
Las armas de destrucción masiva
Faes insiste en que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva y las utilizó contra su propio pueblo. Argumenta que al no permitir la verificación de su desarme por parte de los inspectores de la ONU, la intervención militar se hizo inevitable. A pesar de que no se encontraron dichas armas en el momento de la invasión, Faes defiende que el Gobierno de Aznar actuó en función de la información que tenía y de la lógica.
La ausencia de armas de destrucción masiva confirmada tras la invasión
Las investigaciones posteriores a la invasión de Irak en 2003 confirmaron que no existían armas de destrucción masiva en el país en ese momento. El Grupo de Investigación de Irak (ISG) y la CIA determinaron que Saddam Hussein no poseía arsenales de armas químicas, biológicas o nucleares activas, ni había reiniciado programas de producción.













