
HALLAZGO PREHISTÓRICO EN LOARRE: UN NUEVO MUSEO PARA LOS HUEVOS DE DINOSAURIO
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Un descubrimiento fortuito en la Sierra de Loarre, Huesca, hace más de seis años, ha revelado un tesoro prehistórico de valor incalculable: huevos de dinosaurio petrificados de 78 millones de años de antigüedad. El paleontólogo Manuel Gasca halló estos restos mientras exploraba la zona de Santa Marina.
Lo que comenzó como una curiosidad se ha transformado en un proyecto innovador que busca ser un referente nacional, realzando este patrimonio único. El epicentro de esta iniciativa es el municipio de Loarre, donde se ubica el centro paleontológico.
Un proyecto arraigado a su origen
Desde el inicio, se determinó que el hallazgo debía permanecer en su lugar de origen para preservar su esencia. Roberto Orós, alcalde de Loarre, señaló que se buscaba evitar que el descubrimiento se perdiera en un contexto más amplio, diluyendo su importancia.
Esta visión impulsó una colaboración entre el Ayuntamiento de Loarre, la Universidad de Zaragoza y la Diputación Provincial de Huesca, dando forma a un centro que fusiona ciencia y turismo.
Así nació el primer Centro Paleontológico de Loarre, un espacio que funcionaba como laboratorio y área de interpretación. Paleontólogos de renombre internacional, como Miguel Moreno, han trabajado en la preparación y estudio de los fósiles. Hasta la fecha, se han recuperado cerca de 100 huevos de dinosaurio de un yacimiento que se extiende por kilómetros. Orós explicó que los huevos se encuentran petrificados e incrustados en roca, requiriendo el uso de martillos neumáticos para su extracción.
Un nuevo museo con visión de futuro
Loarre se prepara para un importante avance.
Dentro del Plan de Sostenibilidad Turística aprobado en 2023, se está desarrollando un proyecto más ambicioso: la creación de un nuevo y gran museo en unas naves municipales situadas a la entrada del pueblo. El alcalde detalla que se está acondicionando un espacio más amplio para albergar el laboratorio, permitiendo su explotación turística con visitas de grupos de hasta 50 personas.
La característica más innovadora del futuro museo será su diseño. Los visitantes realizarán un recorrido circular alrededor de un espacio central acristalado, desde donde podrán observar en tiempo real a los paleontólogos trabajando con las piezas. Orós lo describe como un “show cooking, pero paleontológico”, una ventana al proceso científico que da valor al proyecto.
Esta conexión con la ciencia es, según Orós, la clave de su sostenibilidad a largo plazo.
Un recurso vivo y en constante evolución
El proyecto avanza a buen ritmo, con la finalización de la primera fase prevista para el 30 de junio. Este centro no será un simple espacio estático, sino un “recurso vivo”. Cada hallazgo, cada campaña de excavación y cada curso universitario de verano ofrecerán nuevos motivos para incorporar descubrimientos, generando un interés continuo tanto para el público como para la comunidad científica.
El objetivo final es que este centro paleontológico se convierta en un motor económico para Loarre y la comarca de la Hoya de Huesca. El proyecto complementará y potenciará la economía local, beneficiando a sectores como el alojamiento, el comercio y la hostelería.
Al ubicar el museo en el corazón de Loarre, se busca crear sinergias con el resto de la oferta turística, como su castillo, asegurando que el legado de los dinosaurios impulse un futuro próspero para toda la región.













