
Legado Cofrade y Memoria Histórica en Granada: La Familia Valenzuela Entrala
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
La familia Valenzuela Entrala ocupa un lugar destacado en la historia de la Semana Santa de Granada, remontándose al siglo XIX, cuando el apellido Valenzuela figura entre los impulsores del renacimiento de las procesiones, participando activamente en la fundación de la Cofradía del Vía Crucis. María del Carmen Valenzuela marcó un hito al ser la primera mujer en ostentar el cargo de hermana mayor, precisamente en dicha corporación, y su hija, Fátima Valenzuela, es actualmente Hermana Mayor de los Escolapios.
Alfonso Valenzuela Entrala: Una Figura Clave
Dentro de esta saga de cofrades, resalta la figura de Alfonso Valenzuela Entrala, quien también fue hermano mayor del Vía Crucis en un momento crucial: el traslado de la cofradía desde la Catedral hasta la Iglesia de San Juan de los Reyes, su actual sede canónica, en 1990.
Su contribución fue fundamental, ya que promovió la restauración de este templo, que recibió el prestigioso Premio Europa Nostra de Patrimonio Cultural, otorgado por la Comisión Europea.
Fue durante su gestión que se incorporó a la Virgen de los Reyes como titular, reemplazando a la Virgen de las Lágrimas en la estación de penitencia, la cual se dedicó desde entonces al culto interno. Alfonso Valenzuela Entrala jugó un papel crucial en la consecución de la cesión de la imagen de la dolorosa, atribuida a Antonio Asensio de la Cerda.
Su archivo fotográfico atesora valiosos testimonios, tanto heredados como creados por él mismo, de la historia de Granada.
Un Palacio en el Paseo de la Bomba: Rescate de la Memoria Monumental
Santiago Valenzuela ha compartido una fotografía de gran valor histórico para Granada y la Cofradía del Vía Crucis: la del palacio construido en el Paseo de la Bomba por su bisabuelo Eduardo Entrala. Este lugar es el primer sitio donde se documenta la veneración a la Virgen de los Reyes, antes de su traslado a la capilla familiar en un edificio de la Gran Vía.
El palacio se erigió en el contexto de la urbanización de la zona, impulsada por el Vizconde de Escoriaza, coincidiendo con la construcción de la línea de tranvía hacia la Alhambra.
Lamentablemente, fue demolido a mediados de los años setenta y, en su lugar, se levanta un moderno edificio. Sin embargo, Alfonso Valenzuela Entrala, consciente de la importancia de preservar la memoria monumental de Granada, tuvo la visión de fotografiarlo antes de su desaparición.
Estas fotografías, resguardadas en su archivo, son un testimonio invaluable de la arquitectura ecléctica que floreció en Granada a finales del siglo XIX y durante gran parte del siglo XX.
A través de estas imágenes, se descubre un ejemplo destacado del patrimonio arquitectónico de la ciudad.













