
Aumento Alarmante de Personas Sin Hogar en Alicante: Cerca de 300 Viven en la Calle
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El número de personas sin hogar en Alicante ha experimentado un notable incremento, alcanzando la cifra de 300 individuos que viven en las calles de la ciudad. Esta preocupante situación fue destacada por María Núñez, miembro del equipo de calle de Cáritas, y se refleja en el reciente informe presentado por la Red de Entidades para la Atención a Personas Sin Hogar (REAPSHA).
Perfil y Causas del Sinhogarismo
Aunque el perfil de las personas sin hogar es diverso, la edad media se sitúa entre los 40 y 60 años.
Sin embargo, Núñez expresó especial preocupación por el aumento del “sinhogarismo juvenil”, un fenómeno emergente entre los jóvenes. También resaltó la existencia de un “sinhogarismo cronificado”, afectando a personas que llevan más de dos, e incluso cinco años, viviendo en la calle.
Las causas de esta realidad son multifactoriales y de carácter estructural. Núñez criticó la tendencia a simplificar el problema, señalando que la sociedad “individualista”, la especulación inmobiliaria, la falta de políticas preventivas y la aporofobia son factores clave.
Incluso personas con empleo, que necesitan múltiples trabajos para subsistir, no logran acceder a una vivienda digna.
La problemática se agrava debido a la carga de traumas y duelos no resueltos que acumulan estas personas. Según Núñez, individuos en situación de calle han experimentado una cantidad desproporcionada de eventos traumáticos en comparación con quienes viven en condiciones normalizadas.
Desalojos y Violencia Institucional
Núñez denunció los desalojos forzados de asentamientos, donde la policía actúa expulsando a las personas sin hogar.
Esta práctica, calificada como “violencia institucional”, las aleja aún más de los servicios de atención, seguridad y salud, dejándolas en una situación de mayor vulnerabilidad.
Insuficiencia de Recursos Municipales
Los recursos municipales resultan insuficientes para atender las necesidades de la población sin hogar. El Centro de Acogida e Inclusión Social (CAI) solo ofrece 15 plazas de comedor, cubriendo apenas el 6,4% de las necesidades. En total, la ciudad cuenta con 69 plazas de alojamiento, un servicio que Núñez describió como “limitado y fragmentado”, evidenciando la falta de servicios municipales especializados.












