
El Monasterio de Yuso se ilumina con el 'rayo equinoccial' dando la bienvenida a la primavera
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El pasado 20 de marzo, a las 15:46 horas, el Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja), fue testigo del espectacular fenómeno del ‘rayo equinoccial’. Este evento astronómico, que coincide con el equinoccio de primavera, atrae a numerosos visitantes y pone de manifiesto la perfecta alineación del monasterio con el sol.
Un espectáculo de luz y equilibrio
En el momento exacto del equinoccio, el sol se alinea con el eje de la iglesia, proyectando un rayo de luz elíptico que ilumina el punto de intersección entre la nave central y el transepto. Este fenómeno, que marca el inicio de la primavera en el hemisferio norte, ocurre cuando el sol incide directamente sobre el ecuador terrestre, igualando la duración del día y la noche.
Adrián Fernández, guía turístico del monasterio, describe el evento como un momento único que fusiona historia, arte románico y naturaleza. Según Fernández, el haz de luz que atraviesa una vidriera orientada al oeste y el ojo del coro “indica el eje constructivo de la nave de la iglesia, y asimismo indica la correcta orientación hacia el este del retablo y el altar”.
Para el guía, los equinoccios simbolizan “equilibrio, armonía en la naturaleza, un tiempo de reflexión e inicio de nuevos ciclos”.
Interés turístico creciente
El fenómeno del ‘rayo equinoccial’ despierta un gran interés turístico. El efecto lumínico puede observarse durante las visitas ordinarias al monasterio unos cuatro o cinco días antes y después de la fecha exacta del equinoccio, siempre y cuando el cielo esté despejado. Aquellos que no puedan presenciarlo en primavera, tienen una segunda oportunidad en el equinoccio de otoño, que se produce en septiembre.
Semana Santa: inicio de la temporada alta
La Semana Santa marca el comienzo de la temporada alta de turismo en la región. Durante este periodo, la afluencia de visitantes aumenta significativamente en comparación con el invierno.
Los monasterios pueden recibir entre 800 y 1000 personas en un solo día. Este incremento se debe a la combinación de las vacaciones escolares y la mejora del clima, que anima a más gente a viajar.
Un crisol de visitantes
Entre los visitantes se encuentra un público muy diverso. Además de los riojanos y visitantes de comunidades vecinas, como País Vasco o Navarra, también es notable la presencia de turistas extranjeros, procedentes de países como Holanda, Bélgica, Francia o Estados Unidos. Muchos de ellos combinan su visita a los monasterios con otros atractivos de la región, como el Camino de Santiago o la cultura del vino.
Motor económico para la comarca
Los monasterios de San Millán no solo representan un tesoro patrimonial, sino también un motor económico para la comarca.
Actúan como un polo de atracción que dinamiza otros sectores, como la gastronomía y los alojamientos. La alta tasa de satisfacción de los visitantes, que valoran la belleza del entorno, la buena comunicación y la calidad de los servicios, se traduce en una alta tasa de repetición.












