
NUEVO TITULO: Ruth Asawa: Retrospectiva en el Guggenheim Bilbao celebra el centenario de la escultora
Foto: EFE – Todos los derechos reservados
El Museo Guggenheim Bilbao acoge la primera retrospectiva europea de Ruth Asawa (1926-2013), una exposición que coincide con el centenario de la artista y que ha sido organizada por el San Francisco Museum of Modern Art (SFMOMA). Tras su paso por el MoMA, la muestra concluirá su recorrido en la Beyeler de Basilea.
Con la curaduría de Janet Bishop y Clara Manes, y el apoyo de Geaninne Gutiérrez-Guimarães, del Guggenheim, esta ambiciosa exhibición continúa la serie de retrospectivas dedicadas a mujeres artistas de posguerra iniciada por el museo bilbaíno, siguiendo la estela de la aclamada ‘Mujeres de la abstracción’ (2021).
La Escultura como Línea Continua
Ruth Asawa, de fe budista, fue una escultora que creaba a partir de una única línea de alambre, tejiéndola para formar esculturas ligeras y traslúcidas. Sus obras, influenciadas por Naum Gabo y Calder, rompían con la concepción tradicional de la escultura como algo sólido y masivo, explorando la interconexión entre el interior y el exterior.
Asawa, madre de seis hijos, representa un ejemplo de conciliación entre la vida familiar y la creación artística. Su capacidad para integrar ambas facetas se evidencia en la obra que desarrolló en su propio hogar, rodeada de sus hijos.
Formación y Desarrollo Artístico
La exposición sigue un orden cronológico que comienza con su paso por el Black Mountain College, una institución mítica que abrazó los ideales de la Bauhaus y contrató a Josef Albers, quien fue maestro y amigo de Asawa.
Sin embargo, su formación artística comenzó antes, en la cárcel, donde fue internada durante la Guerra debido a su ascendencia japonesa. Allí, junto a animadores de Disney, aprendió a dibujar.
Durante sus primeros años, Asawa trabajó como diseñadora, desarrollando su interés por la geometría, los módulos, la repetición, el positivo y el negativo, la tinta, la caligrafía y la papiroflexia, que posteriormente enseñaría a niños. La faceta docente fue una constante en su vida, al igual que su participación en proyectos colaborativos, como las fuentes que realizó para la ciudad de San Francisco.
Inspiración en la Cestería y la Naturaleza
Un viaje a México despertó su interés por la cestería, lo que la llevó a desarrollar su característico lenguaje escultórico: el trenzado de alambres de diversos calibres para crear formas similares a vasijas o cestas que contienen otras piezas. Estas combinaciones dan como resultado esculturas ligeras con un toque orgánico.
La inspiración en las formas de la naturaleza se consolida en su madurez.
Las obras reunidas en esta exposición destacan por su complejidad, originalidad y la humildad de los materiales empleados.
Un Periodo de Experimentación y un Regreso a los Orígenes
En la década de 1960, tras exponer recurrentemente en los años 50 y participar en la Bienal de Sao Paulo de 1955, Asawa se apartó del circuito artístico para dedicarse a la experimentación. No volvió a exponer hasta el año 2000.
Su obra final representa una suerte de retorno a los orígenes. La dinámica expansiva que la había llevado a romper las formas cerradas de las “vasijas” y a desarrollar estructuras abiertas inspiradas en el mundo vegetal se ve interrumpida por una enfermedad que le impide trabajar el alambre. Sin embargo, durante este periodo, crea una serie de dibujos a partir de las flores de su jardín.
Estos dibujos, realizados de un solo trazo, muestran las plantas agrupadas y organizadas para formar esculturas más o menos esféricas.
Todos sus dibujos, incluso los retratos de la sala dedicada a su casa, están realizados de un solo trazo.
Una Retrospectiva Impecable
La retrospectiva de Ruth Asawa en el Museo Guggenheim Bilbao reúne 250 piezas de la artista, acompañadas de un catálogo. A través de una decena de secciones, la exposición presenta la obra de una escultora plenamente vigente.













