¿Por qué los chimpancés se sienten atraídos por los cristales? Un estudio revela las raíces evolutivas de esta fascinación

¿Por qué los chimpancés se sienten atraídos por los cristales? Un estudio revela las raíces evolutivas de esta fascinación
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¿Por qué los chimpancés se sienten atraídos por los cristales? Un estudio revela las raíces evolutivas de esta fascinación

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Un estudio liderado por científicos españoles ha revelado que la fascinación por los cristales podría tener raíces evolutivas mucho más profundas de lo que se pensaba. La investigación, publicada en la revista *Frontiers in Psychology*, se basa en el análisis del comportamiento de chimpancés y en hallazgos arqueológicos de cristales recolectados por homínidos hace cientos de miles de años.

Ante la dificultad de estudiar directamente el comportamiento de los homínidos prehistóricos, los investigadores optaron por analizar la reacción de los chimpancés, nuestros parientes vivos más cercanos genéticamente. Los experimentos se llevaron a cabo con chimpancés rescatados del tráfico ilegal y acogidos en el Centro de Rescate de Primates Rainfer, en Madrid.

“Demostramos que los chimpancés no solo se sienten atraídos por los cristales, sino que también tienen la capacidad de distinguirlos claramente de otras piedras con características similares”, explica Juan Manuel García-Ruiz, autor principal del estudio.

Según el investigador, la fuerte atracción de los chimpancés por los cristales sugiere que la sensibilidad hacia este tipo de objetos puede tener profundas raíces evolutivas.

Experimentos con cristales y chimpancés

Para comprobar esta hipótesis, los científicos diseñaron varios experimentos. En uno de ellos, colocaron un gran cristal, denominado “el monolito”, junto a una roca común de tamaño parecido. Los chimpancés mostraron una clara preferencia por el cristal, inspeccionándolo y observándolo desde distintos ángulos.

Uno de los chimpancés, Yvan, incluso se llevó el cristal a su dormitorio para examinarlo con más detenimiento. Los animales se resistieron a devolver el cristal y solo aceptaron intercambiarlo por alimentos como plátanos y yogur.

En otro experimento, los investigadores mezclaron pequeños cristales de cuarzo y calcita con guijarros redondeados. Los chimpancés fueron capaces de identificar y escoger los cristales en cuestión de segundos. García-Ruiz destaca cómo Yvan escogió un cristal de cuarzo para observar su transparencia.

Posteriormente, se añadieron cristales con distintas propiedades (cuarzo, calcita y pirita), pero con una característica común: su forma poliédrica. Los chimpancés siguieron siendo capaces de separarlos del resto de piedras. La chimpancé Sandy llegó a clasificar las piezas en dos grupos: guijarros redondeados y cristales con superficies planas.

Los investigadores creen que propiedades como la transparencia y las formas geométricas pudieron despertar la curiosidad de los primeros homínidos. En la naturaleza predominan las formas curvas, mientras que los cristales presentan superficies planas y ángulos definidos, algo menos habitual en el entorno natural.

Implicaciones del estudio

El estudio abre una nueva vía para explicar la fascinación que siente el ser humano por los cristales y contribuye a la comprensión de las raíces evolutivas de esta atracción.

La rareza, el atractivo óptico y la singularidad geométrica de los cristales podrían haberles conferido un significado especial, funcionando como “representaciones físicas de ideas que trascienden el mundo inmediato y tangible”. “Ahora sabemos que los cristales han estado en nuestras mentes durante al menos seis millones de años”, concluye García-Ruiz.