
PRIMERA ARZOBISPA DE CANTERBURY TOMA POSESIÓN EN HISTÓRICA CEREMONIA
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Sarah Mullally, de 63 años, ha sido entronizada como la primera mujer arzobispa de Canterbury, en una ceremonia celebrada en la catedral de Canterbury, el corazón espiritual del cristianismo en Inglaterra. Este evento marca un hito en la historia de la Iglesia Anglicana, aunque no atrajo una gran atención mediática a pesar de la presencia de los príncipes de Gales.
Una ceremonia con invitados de diversas religiones
La ceremonia, rica en pompa, contó con la presencia de dignatarios anglicanos y representantes de otras religiones como el judaísmo, el islam y el hinduismo. Mullally se mostró visiblemente emocionada al recibir el báculo arzobispal.
El contexto de la Iglesia Anglicana
La Iglesia Anglicana, nacida en 1534 tras su separación de la Iglesia de Roma, se ha expandido globalmente, contando con 85 millones de fieles, principalmente en Asia y África. Sin embargo, en el Reino Unido, solo un millón de personas se consideran “practicantes regulares”, y la mitad de ellos asisten a misa los domingos.
Tensiones internas y un posible cisma
Un movimiento conservador en África se opone a la ordenación de mujeres y al matrimonio homosexual, situaciones aceptadas en la iglesia anglicana. Este movimiento, liderado por el arzobispo ruandés Laurent Mbanda, se autodenominó Comunion Anglicana Global, afirmando ser el único representante legítimo del anglicanismo. Este posible cisma no fue mencionado por Mullally en su primer sermón.
Un sermón enfocado en la paz y la reconciliación
El sermón de Mullally evitó temas polémicos, centrándose en un llamado a la paz en diversas regiones conflictivas como Oriente Medio, Ucrania, Sudán y Birmania. También aludió a los casos de pederastia dentro de la iglesia, que provocaron la dimisión de su predecesor.
Un toque cosmopolita
La ceremonia tuvo un marcado carácter cosmopolita, con cantos africanos y una plegaria en urdu. La lectura del evangelio fue realizada en español por una obispa mexicana, resaltando el pasaje de la Anunciación a la Virgen María.
Mullally se ve como un instrumento de Dios
La arzobispa Mullally, emocionada durante la ceremonia, se comparó con la Virgen María como un instrumento de Dios, afirmando que ese espíritu guiará su liderazgo.
Al finalizar la entronización, Mullally, quien fue enfermera antes de su conversión y ordenación, fue recibida con aplausos por los asistentes.












