LA DIETA ATLÁNTICA: EL SECRETO GALLEGO PARA UNA VIDA MÁS LARGA Y SALUDABLE

LA DIETA ATLÁNTICA: EL SECRETO GALLEGO PARA UNA VIDA MÁS LARGA Y SALUDABLE
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LA DIETA ATLÁNTICA: EL SECRETO GALLEGO PARA UNA VIDA MÁS LARGA Y SALUDABLE

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La gastronomía del norte de España y Portugal no solo es sinónimo de platos deliciosos, sino también de salud y prevención de enfermedades. La dieta atlántica, menos conocida que la mediterránea, ofrece valiosos beneficios para nuestro bienestar.

Rosaura Leis, vicepresidenta de la Fundación Dieta Atlántica, define este patrón alimentario como el característico de los países bañados por el Océano Atlántico, con especial énfasis en Galicia y el norte de Portugal. Comparte con la dieta mediterránea su enfoque en alimentos frescos, mínimamente procesados, de temporada y de proximidad, promoviendo la salud y la sostenibilidad.

La pirámide alimenticia atlántica: un tesoro del mar y la tierra

La dieta atlántica se basa en el consumo diario de cereales integrales, patatas, frutas y verduras (especialmente coles y repollos), lácteos (sobre todo queso) y aceite de oliva, tanto para aliñar como para cocinar.

La proteína proviene principalmente del mar: pescado, mariscos y crustáceos. Se incluyen también tres o cuatro porciones semanales de carne, preferentemente de cerdo y ternera criados de forma tradicional. Las legumbres, como lentejas y garbanzos, y los frutos secos, como castañas y nueces, también ocupan un lugar importante en la dieta.

La forma de preparar los alimentos es crucial. Se priorizan métodos de cocción como el vapor, la cocción, la plancha y el guisado, en lugar de la fritura. El agua, abundante en Galicia y Portugal gracias a sus numerosos manantiales, también juega un papel fundamental.

Al basarse en alimentos locales y de temporada, la dieta atlántica también beneficia al planeta, ya que reduce la huella de carbono.

“La huella hídrica también es baja, especialmente por el consumo de pescado, un alimento principal en nuestra dieta”, añade Leis, destacando que diversos estudios demuestran que la dieta atlántica es beneficiosa tanto para la salud individual como para el medio ambiente.

Beneficios de la dieta atlántica para la salud

Rosaura Leis subraya que las principales causas de enfermedad y muerte están relacionadas con estilos de vida poco saludables, donde la dieta juega un papel clave. Adoptar la dieta atlántica, rica en nutrientes esenciales como ácidos grasos omega-3, vitaminas, minerales y componentes funcionales, mejora la salud cardiometabólica.

Estudios realizados en el norte de Portugal han demostrado que seguir la dieta atlántica se asocia con un menor riesgo de infarto agudo de miocardio.

En Galicia, el estudio GALIAT ha revelado que una intervención de seis meses con dieta atlántica mejora el índice de masa corporal, el colesterol HDL y los biomarcadores del metabolismo de los carbohidratos, como la resistencia a la insulina.

Otra investigación, el estudio NUTRIAGE, analiza los efectos de la dieta atlántica en la salud de personas mayores institucionalizadas en Galicia y el norte de Portugal, concluyendo que un elevado índice de masa corporal y la deficiencia de ciertos nutrientes se asocian con un mayor deterioro neurológico.

Un estudio del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS) publicado en *Advances in Science*, identifica los principios esenciales de la dieta atlántica que impactan positivamente en la epigenética, la función cardiovascular y la longevidad. Estos principios incluyen la hidratación, una gastronomía equilibrada con alimentos de alto valor biológico (sin grasas ultraprocesadas ni azúcares), un estilo de vida activo, bienestar psicológico y compañía. Compartir la mesa, saborear los alimentos y charlar también son elementos clave.

En resumen, la dieta atlántica reduce el riesgo de sobrepeso, obesidad, un perfil lipídico aterogénico, hipertensión y resistencia a la insulina, a la vez que favorece un envejecimiento saludable, “libre de enfermedad y con mejor calidad de vida, al disminuir la fragilidad”, afirma la investigadora. La Fundación Española del Corazón también la recomienda como una opción cardiosaludable.

Reviviendo la cocina tradicional

Si buscas inspiración para empezar a seguir esta dieta, vuelve a las raíces. “Si eres gallego, acércate a la cocina de la abuela, es salud para ti”, aconseja Rosaura Leis, destacando que la cocina atlántica es sencilla y respeta la composición nutricional de los alimentos. Un ejemplo es la merluza a la gallega, preparada con cachelos (patata cocida) y ajada (salsa de aceite de oliva, ajo y pimentón).

Llena tu cesta de la compra con pescado, marisco, legumbres, verduras de la familia de las coles, castañas, ternera gallega y patatas. Consulta recetarios tradicionales como *A carón do lume. El alma de la cocina gallega* (Mónica Prego), *El gran libro de la cocina gallega* del programa *Larpeiros* de la Televisión de Galicia, o *Cocina gallega tradicional* de Matilde Felpeto Lagoa. El grupo de investigación de Rosaura Leis también ha elaborado recetarios como *Menús saludables en el comedor escolar*.

Sin embargo, es preocupante la pérdida de adherencia a la dieta atlántica en todas las edades, un fenómeno similar a lo que ocurre con la dieta mediterránea. Se consumen cada vez más alimentos ricos en azúcares simples, grasas saturadas y trans, y menos pescado y otros alimentos característicos de este patrón alimentario. El estudio ALSALMA en niños revela que alrededor del 50% no consumen dos raciones de pescado a la semana.

El estudio ESNUPI, realizado en niños de 1 a 10 años, observa un consumo excesivo de grasa saturada y una ingesta insuficiente de grasa poliinsaturada. “Es el momento para la acción: se hace necesario establecer estrategias de promoción de la adherencia a nuestro patrón alimentario tradicional atlántico, ya desde los primeros momentos de la vida”, concluye Leis.