El Ártico y Groenlandia se derriten tras un invierno con menos hielo que nunca

El Ártico y Groenlandia se derriten tras un invierno con menos hielo que nunca
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El Ártico y Groenlandia se derriten tras un invierno con menos hielo que nunca

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El Ártico, incluyendo Groenlandia, está experimentando un deshielo acelerado tras registrar niveles de hielo invernal sin precedentes. El calentamiento global, impulsado por la actividad humana, continúa impactando la región.

Máximo anual de hielo más bajo registrado

Desde el 15 de marzo, la superficie del Océano Ártico con al menos un 15% de concentración de hielo ha estado disminuyendo constantemente. Según el Centro de la Nieve y el Hielo de EEUU (NSDIC), la extensión del océano helado alcanzó su punto máximo en 14.286 km² ese día, iniciando un declive que ya suma nueve días consecutivos.

Los datos preliminares sugieren que 2026 se convertirá en el año con el máximo anual de hielo más bajo jamás registrado en el Ártico, superando el récord negativo establecido el año anterior.

Deshielo simultáneo en Groenlandia

Paralelamente al deshielo marino, el hielo en Groenlandia también se está derritiendo. El aumento de la temperatura del aire y del agua del mar ha provocado una notable pérdida de hielo en la isla.

Santiago Giralt, geólogo del Instituto de Geociencias de Barcelona (GEO3BCN) y expedicionario regular a Groenlandia, señala la magnitud del calentamiento global en la región: “Se nota muchísimo el calentamiento global allá arriba. Una barbaridad”. Giralt explica cómo el aumento de las temperaturas ha alterado los tiempos de congelación de los lagos, obligando a adelantar las expediciones para recolectar sedimentos.

Además, Giralt destaca el reverdecimiento de Groenlandia: “Se está notando el incremento de temperaturas y, por lo tanto, cada vez hay más vegetación. Y la época en la que están las plantas verdes, que están floreciendo, está durando más tiempo”.

Tendencia preocupante

2026 representa un nuevo paso en la degradación ambiental causada por el cambio climático. Los diez peores registros de extensión máxima de hielo marino en el Ártico se han acumulado en la última década, lo que evidencia un calentamiento global acelerado.

A partir de ahora, el hielo continuará retrocediendo a medida que se derrite, alcanzando su mínimo anual alrededor de mediados de septiembre.

El Ártico se calienta más rápido que el resto del planeta

El Ártico ha perdido una media del 13% de su hielo cada década desde 1979, según los datos satelitales.

Cuando la radiación del Sol llega a la Tierra, una parte se refleja y otra se absorbe.

En el caso del Ártico, al derretirse el hielo y la nieve, se pierde el efecto albedo: la superficie clara repele más la radiación solar.

Al desaparecer la capa de hielo, quedan al descubierto las aguas del mar que son oscuras y absorben más calor.

Eso hace que se caliente más todavía y funda a su vez más hielo.

Océanos como sumideros de calor

Los océanos del planeta actúan como grandes sumideros del calor acumulado debido al efecto invernadero. Los científicos se refieren a este fenómeno como “desequilibrio energético”, donde las aguas marinas absorben la radiación solar atrapada por los gases emitidos por actividades humanas.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) indica que este desequilibrio se ha incrementado desde 1960, acelerándose en los últimos 20 años. En 2025, alcanzó el máximo nivel registrado.

Según un equipo internacional de investigadores, “el calentamiento global de los océanos continuó sin atenuarse en 2025 como respuesta al aumento de la concentración de gases de efecto invernadero”. El calor contenido en los primeros 2.000 metros de los océanos creció en unos 23 zetajulios, estableciendo un nuevo récord.

Además del deshielo, esta acumulación de calor contribuyó a fenómenos meteorológicos extremos en todo el planeta, amplificados por una atmósfera más cálida y con mayor contenido de vapor de agua.

Este proceso de recalentamiento es más pronunciado en el Polo Norte, donde la reducción del efecto albedo provoca una mayor absorción de calor, acelerando el deshielo marino.

Impacto en las comunidades indígenas

El deshielo del Ártico no solo tiene consecuencias ambientales, sino también sociales y culturales. Sergi Pla, investigador del CREAF y la Universidad de Barcelona, describe cómo la fragilidad del hielo flotante (banquisa) dificulta la vida de los inuit:

La banquisa, el hielo flotante, está ya muy frágil lo que da problemas porque no resiste, por ejemplo, el peso de los trineos. Las familias inuit se comunican trasladándose muy fácilmente sobre el mar helado y actualmente eso es mucho más complicado y aumenta su aislamiento.

Pla explica que incluso los inuit están sufriendo accidentes debido a la fragilidad de la banquisa, lo que les impide acceder a zonas de pesca de focas y aumenta su aislamiento.

El calentamiento global ha transformado las aguas árticas, antes innavegables, en una ruta para grandes cargueros, mientras que para los pueblos indígenas, el deshielo representa la pérdida de su vía de comunicación tradicional.