
La economía española crece un 2,8% en 2025 impulsada por el consumo y la inversión
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La economía española mostró un sólido desempeño en 2025, con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2,8%, superando ampliamente el avance promedio de la zona euro (1,4%). Este resultado consolida a España como una de las economías avanzadas con mayor dinamismo por segundo año consecutivo.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó que el PIB experimentó un notable impulso en el cuarto trimestre, con un crecimiento del 0,8%, la tasa más alta del año. Este acelerón final genera un efecto de arrastre positivo para el inicio de 2026, a pesar de la incertidumbre derivada de la situación geopolítica internacional.
Factores clave del crecimiento
El crecimiento de 2025 se sustentó en tres pilares fundamentales:
- Consumo de los hogares: Aumentó un 3,3%, impulsado por la mejora del mercado laboral y la recuperación del poder adquisitivo de las familias.
- Inversión productiva: La formación bruta de capital fijo creció un 5,8%, reflejando la confianza de las empresas en la economía.
- Productividad: La productividad por hora trabajada se incrementó en un 0,7% en el conjunto del año.
El Ministerio de Economía destacó que la fortaleza del gasto de las familias se apoya en la favorable situación del mercado laboral y en la recuperación del poder adquisitivo, que se mantuvo a lo largo de 2025. También resaltó el “ciclo de crecimiento inédito” en el que la creación de empleo récord se acompaña de ganancias de eficiencia, lo que considera una señal de la modernización de la economía española.
El impulso de la demanda interna
La demanda interna fue el principal motor del crecimiento económico, aportando 3,6 puntos porcentuales. El sector exterior, por su parte, restó 0,7 puntos. Sin embargo, las exportaciones de servicios no turísticos mostraron un notable dinamismo, con un aumento del 11,1%.
El valor del PIB a precios corrientes para el conjunto del año 2025 se situó en 1.687.152 millones de euros, un 5,8% superior al de 2024.
Análisis trimestral
En términos trimestrales, el PIB creció un 0,8% entre octubre y diciembre, superando en dos décimas el crecimiento del trimestre anterior. La demanda nacional contribuyó con 0,9 puntos porcentuales a este aumento, mientras que la demanda externa restó crecimiento debido a un mayor aumento de las importaciones que de las exportaciones.
El gasto de los hogares impulsó la economía interna, con un crecimiento del 0,9%, mientras que el gasto de las Administraciones Públicas aumentó un 0,2%. La inversión creció un 2,4%, la tasa más alta del año. En particular, la inversión en vivienda y construcción aumentó un 2,9%, el ritmo más rápido desde principios de 2024.
En comparación con el mismo período de 2024, la economía española creció un 2,7% en el cuarto trimestre, una décima por encima de lo avanzado y al mismo ritmo que en el tercer trimestre. El gasto en consumo final de los hogares aumentó un 3,1% y la formación bruta de capital fijo, un 6,4%. La inversión inmobiliaria y en infraestructuras avanzó un 7,8%.
Comportamiento sectorial
Por sectores económicos, las ramas vinculadas al campo experimentaron una caída del 0,6% en el cuarto trimestre en comparación con el año anterior. La industria creció un 2,6% y la construcción, un 7,2%. El sector servicios creció un 3%.
La remuneración de los asalariados aumentó un 7,8% en el cuarto trimestre en tasa interanual, mientras que el excedente bruto de explotación (beneficios empresariales) lo hizo a un ritmo del 4,2%.
El número de horas efectivamente trabajadas creció un 2,2% interanual y los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, un 2,8%. La productividad por hora trabajada sumó un 0,5%.













