Alerta en Ubrique por riesgo “muy alto” de desprendimientos tras estudio geológico

Alerta en Ubrique por riesgo "muy alto" de desprendimientos tras estudio geológico
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Alerta en Ubrique por riesgo "muy alto" de desprendimientos tras estudio geológico

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Un estudio geológico impulsado por la Diputación de Cádiz ha revelado que Ubrique es el único municipio de la provincia con un nivel de riesgo “muy alto” de desprendimientos. El informe, elaborado tras analizar los efectos de recientes borrascas, ha encendido las alarmas y redefinido las prioridades de actuación en la zona.

Ocho municipios en situación de riesgo

El análisis, coordinado por Epicsa y realizado por la empresa Paramassi, es el primero de estas características que se lleva a cabo en toda la provincia. Su objetivo principal ha sido evaluar el estado de laderas y zonas rocosas cercanas a núcleos urbanos, especialmente después de los episodios meteorológicos que han afectado la estabilidad del terreno.

Los resultados del estudio identifican a ocho municipios que requieren intervención urgente. Además de Ubrique, se encuentran Zahara de la Sierra, Benaocaz, Benamahoma, Alcalá de los Gazules, Prado del Rey, Villaluenga del Rosario y Setenil de las Bodegas.

Sin embargo, Ubrique presenta el nivel de amenaza más elevado, con vecinos aún desalojados como medida preventiva.

El estudio también analizó otras localidades gaditanas como Jimena, Algar, Algodonales, Espera y Vejer, donde no se detectaron riesgos que requieran acciones urgentes.

Inversión millonaria para intervenciones urgentes

La Diputación de Cádiz ha respondido a esta situación destinando 5.087.445 euros a los ocho municipios afectados, a través de subvenciones de carácter excepcional. Esta medida busca agilizar los procedimientos administrativos y permitir la ejecución de obras sin necesidad de aprobación plenaria, reduciendo los tiempos de respuesta ante situaciones de riesgo.

Se contemplan un total de quince intervenciones, distribuidas según el grado de necesidad detectado. Ubrique concentrará tres actuaciones prioritarias: la zona de la calle Calzada, donde se produjo el desprendimiento de una gran roca; la calle Ronda, con viviendas afectadas; y el entorno de la ermita del Calvario y su acceso.

Benamahoma también contará con tres actuaciones, mientras que Zahara de la Sierra, Prado del Rey y Setenil de las Bodegas tendrán dos intervenciones cada uno. En Benaocaz, Alcalá de los Gazules y Villaluenga del Rosario se realizará una actuación en cada municipio.

Según las previsiones técnicas, estas obras no deberían implicar desalojos adicionales ni generar molestias severas para la población, aunque se mantendrán medidas de vigilancia en las zonas más sensibles.

Tecnología para evaluar el impacto de las borrascas

Un elemento clave del estudio ha sido el uso de drones para la inspección aérea de los terrenos.

Estos dispositivos han permitido obtener una visión detallada y precisa de las laderas afectadas, facilitando la detección de fracturas, desplazamientos y puntos críticos de inestabilidad. Este enfoque tecnológico ha sido fundamental para comprender el impacto real de las borrascas.

La Diputación reconoce que los recientes fenómenos meteorológicos han obligado a replantear la planificación inicial, orientando los recursos hacia la prevención y la seguridad. Las actuaciones en zonas de riesgo se enmarcan dentro de unos presupuestos más amplios centrados en la reconstrucción.

Además, la institución ha invertido cerca de veinte millones de euros en la reparación de 23 carreteras provinciales, duplicando la previsión inicial destinada a infraestructuras viarias. Igualmente, se prevé que otras infraestructuras, como el puente de hierro de Arcos, sean incluidas en un futuro Plan de Recuperación que se desarrollará a lo largo de 2026.

El escenario actual pone de manifiesto un cambio en la gestión territorial, donde la prevención de riesgos geológicos adquiere un papel fundamental.

Ubrique, como punto más crítico del informe, se convierte en el principal foco de atención de políticas públicas que buscan anticiparse a futuros episodios de inestabilidad del terreno.