UNA RUTA DE SENDERISMO EN ANDALUCÍA PARA DISFRUTAR DE BOSQUE, GARGANTAS Y SALTOS DE AGUA

UNA RUTA DE SENDERISMO EN ANDALUCÍA PARA DISFRUTAR DE BOSQUE, GARGANTAS Y SALTOS DE AGUA
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UNA RUTA DE SENDERISMO EN ANDALUCÍA PARA DISFRUTAR DE BOSQUE, GARGANTAS Y SALTOS DE AGUA

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

La ruta del río Borosa, ubicada en el corazón del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, en Jaén, es una experiencia que invita a detenerse y admirar el entorno. Este sendero se abre paso entre pinares, gargantas esculpidas por el agua, pasarelas suspendidas sobre el río y cascadas que emergen entre las paredes de roca, convirtiendo la naturaleza en un espectáculo constante.

El recorrido sigue el curso del río Borosa, afluente del Guadalquivir, dentro del espacio protegido más extenso de España, que abarca más de 200.000 hectáreas de montañas, bosques y barrancos. Este parque natural, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, es un destino clave para el turismo de naturaleza en el sur de Europa.

Entre la multitud de senderos del parque, el del Borosa destaca como uno de los más conocidos y completos.

Un camino que sigue el curso del agua

El inicio de la ruta se sitúa cerca de la Torre del Vinagre, uno de los accesos más comunes al parque. Desde allí, el camino se adentra en una pista forestal que pronto se acerca al río, convirtiendo el agua en una compañera constante durante gran parte del trayecto.

La distancia del recorrido varía según el punto de destino. El trayecto completo, de ida y vuelta, puede superar los 20 kilómetros y llegar hasta el embalse de Aguas Negras y la Laguna de Valdeazores, lugar de nacimiento del río.

Muchos senderistas optan por una versión más corta que incluye uno de los tramos más impresionantes: la Cerrada de Elías. Este estrecho desfiladero es el punto central de la ruta, donde el río ha excavado un profundo cañón y el sendero se transforma en una serie de pasarelas de madera que cruzan el agua de un lado a otro.

El resultado es un paisaje memorable, con paredes verticales, agua cristalina que fluye entre las rocas y el sonido continuo del río en el fondo del valle.

Entre bosques de pinos y paredes de roca

Uno de los mayores atractivos de esta ruta es la diversidad de entornos que atraviesa. En pocos kilómetros, se pasa de áreas abiertas a bosques densos, de gargantas estrechas a pequeñas cascadas escondidas.

El parque natural forma parte del sistema Prebético y se caracteriza por montañas escarpadas y valles profundos donde nacen ríos importantes del sur de España, como el Guadalquivir y el Segura.

El agua es protagonista en gran parte de sus paisajes, con saltos de agua, pequeños rápidos y remansos donde el río parece detenerse antes de volver a acelerar su curso.

En algunos puntos, el sendero se eleva sobre el cauce, permitiendo observar cómo el agua se abre paso entre las rocas calizas. En otros, el camino se acerca tanto que casi se puede tocar el río.

La Cerrada de Elías, el tramo más famoso

La imagen más representativa de la ruta del Borosa son las pasarelas de la Cerrada de Elías, uno de los lugares más fotografiados del parque natural.

Las pasarelas de madera, apoyadas sobre la roca, serpentean entre las paredes del desfiladero, facilitando el avance por un terreno que de otro modo sería prácticamente inaccesible. El senderista camina literalmente sobre el río, mientras el agua fluye metros abajo.

Es un lugar donde se percibe la fuerza geológica del paisaje, con las paredes verticales del cañón mostrando los pliegues de las montañas, un recordatorio de la formación de este territorio bajo enormes presiones tectónicas. Se tiene la sensación de avanzar por un corredor natural tallado por el agua.

Cascadas, centrales eléctricas y senderos históricos

Más adelante, el camino continúa hacia otros puntos destacados, como la antigua central hidroeléctrica del Borosa, que evoca el uso histórico de la energía del río. También se encuentran cascadas como el Salto de los Órganos, donde el río se precipita entre formaciones rocosas que recuerdan a tubos de órgano gigantes.

Quienes completan el recorrido llegan al embalse de Aguas Negras y la Laguna de Valdeazores, en una zona de alta montaña donde el paisaje se abre y el agua se acumula en un pequeño lago rodeado de pinos. Es el nacimiento del río Borosa, el punto de origen.

Fauna y flora de alta montaña

El sendero atraviesa una de las áreas de mayor valor ecológico del parque, discurriendo en gran parte por zonas de reserva con un alto nivel de protección ambiental.

En los bosques predominan los pinares de pino salgareño, una especie representativa de la Sierra de Cazorla. El sotobosque alberga arbustos mediterráneos y plantas endémicas adaptadas a los suelos calizos y a la altitud.

La fauna es abundante, aunque no siempre fácil de observar. En estas montañas viven especies como la cabra montés, el gamo y el jabalí, además de numerosas aves rapaces. Con suerte y silencio, es posible observar algunos de estos animales entre los árboles o en las laderas más abruptas.

Una ruta para tomarse con calma

A pesar de su popularidad, la ruta del Borosa no es un simple paseo. La versión completa requiere varias horas de caminata y un desnivel considerable, por lo que es importante planificar bien la jornada.

Muchos senderistas optan por recorrer solo una parte del itinerario y regresar después de la Cerrada de Elías o del Salto de los Órganos. Otros prefieren dedicar el día entero a completar la ruta hasta el nacimiento del río.

En cualquier caso, el verdadero atractivo del recorrido reside en disfrutar del camino, con el murmullo del agua, la sombra de los pinos y la sucesión de paisajes que convierten el trayecto en una experiencia continua.

El gran santuario natural de Andalucía

El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas es un territorio inmenso donde la naturaleza se extiende durante cientos de kilómetros cuadrados. Con más de 2.000 kilómetros cuadrados de superficie, es el mayor espacio protegido de España y uno de los más extensos de Europa.

En sus montañas nacen ríos, se esconden lagunas de altura y sobreviven algunos de los bosques mediterráneos mejor conservados del país. Este lugar se ha convertido en uno de los grandes destinos para los amantes del senderismo. El sendero del Borosa destaca por reunir muchos de los elementos que definen la sierra: agua, bosque, roca y montaña.

Al final del recorrido, cuando el sendero vuelve a descender hacia el valle y el sonido del río se suaviza, queda la sensación de haber atravesado uno de los paisajes más espectaculares del sur de España. Un itinerario que demuestra que, a veces, las mejores rutas simplemente siguen el curso del agua.