
MONUMENTO FRANQUISTA EN PALMA, OBJETO DE DISCORDIA ENTRE GOBIERNO Y AYUNTAMIENTO
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El Gobierno central ha incluido en el censo estatal de elementos contrarios a la Memoria Democrática el monumento erigido en Palma en honor a los “héroes” del Crucero Baleares, responsable del bombardeo contra la población que huía de Málaga a Almería en 1937, conocido como “la Desbandá”. Paradójicamente, el Ayuntamiento de Palma, gobernado por el PP con el apoyo de Vox, le ha otorgado el máximo grado de protección patrimonial.
Esta colisión de decisiones entre la administración estatal y la autonómica genera un conflicto jurídico, político y simbólico. Mientras el Gobierno lo considera incompatible con la memoria democrática, el Ayuntamiento lo protege como patrimonio.
La asociación Memòria de Mallorca anunció que la inclusión del monolito en el censo se informó durante la reunión del Consejo Estatal de Memoria Democrática. Esta medida podría reabrir la vía judicial para intentar su retirada del espacio público.
En el mismo foro, la presidenta de Memòria de Mallorca, Maria Antònia Oliver, planteó la creación de subconsejos territoriales para mejorar la coordinación de estas políticas y la declaración como Lugares de Memoria de espacios clave en la isla, como el Fortí d’Illetes o el Mur de la Memòria. También alertó sobre posibles retrocesos en la gestión de archivos, la identificación de restos humanos o los bancos de ADN, subrayando la necesidad de reforzar los mecanismos de vigilancia institucional.
Un monumento con historia franquista
El monumento de Sa Feixina, ubicado en el parque homónimo, ha sido objeto de disputa política, social y judicial en Palma. Fue erigido por el franquismo en 1947 para homenajear a los marinos del buque de guerra que protagonizó una de las mayores masacres tras el golpe de Estado de 1936: el ataque contra miles de civiles que huían por carretera en dirección este para escapar de las tropas sublevadas. Durante su huida, fueron ametrallados por aviones y bombardeados por buques.
Un año después, el Crucero Baleares fue torpedeado por la flota republicana, hundiéndose con más de 700 hombres a bordo, muchos de ellos reclutados en Mallorca. El régimen franquista lo convirtió en un emblema de heroísmo y martirio nacional, utilizándolo como herramienta de propaganda. El monolito, diseñado por los arquitectos Francisco Roca Simó y Antoni Roca Cabanellas, fue construido gracias a donaciones y fue inaugurado en 1947 con la presencia de Francisco Franco.













