
UN SACERDOTE ATÍPICO: RASTAS, HEAVY METAL Y COMPROMISO SOCIAL EN GUADALAJARA
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Juan Antonio Mínguez, párroco de Jadraque y otros 16 pueblos en Guadalajara, destaca por su apariencia poco convencional: rastas, pendientes y una marcada afición por la música heavy metal. Sin embargo, su labor fundamental reside en su dedicación a los más vulnerables, especialmente inmigrantes y presos.
Acogida a inmigrantes: un puente cultural y lingüístico
En Jadraque, donde residen más de 400 inmigrantes, en su mayoría de origen magrebí y religión musulmana, el sacerdote ha aprendido árabe para facilitar su integración y ofrece clases de castellano.
Mínguez señala que, más allá del idioma, estas personas necesitan cercanía, ayuda y acceso a la vivienda. Subraya la importancia del esfuerzo mutuo en el proceso de integración, dejando de lado los prejuicios para conocer a la persona.
Pastoral penitenciaria: una experiencia transformadora
Desde hace ocho años, Mínguez es el delegado de pastoral penitenciaria de la diócesis.
Describe su trabajo con los presos como una experiencia enriquecedora que le ha permitido crecer como persona. Destaca la difícil situación de los familiares de los reclusos, quienes sufren el estigma social.
Por ello, ofrece su apoyo para acompañarlos en su dolor y vergüenza, fomentando el respeto.
Una imagen que rompe esquemas
Su imagen, con rastas y su afición por el heavy metal, sorprendió al principio, pero ahora es aceptado tal como es. En la cárcel, su apariencia incluso ha ayudado a relajar el ambiente, ya que algunos internos lo confunden con un preso más.
Para él, su estilo es parte inseparable de su identidad y sus aficiones, como tocar la guitarra eléctrica y flamenca, enriquecen su ministerio.
Sembrando para el futuro
El objetivo final de Juan Antonio Mínguez es sembrar, con la esperanza de que su cercanía y su forma de ser dejen una huella positiva en los demás.












