
TRADICIÓN Y PASIÓN: EL SONIDO DEL TAMBOR EN LA SEMANA SANTA DE TARAZONA
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El sonido del tambor es protagonista indiscutible de la Semana Santa, un estruendo que evoca el temblor de la tierra tras la muerte de Cristo. En Tarazona, esta tradición, reconocida como fiesta de interés turístico en Aragón, adquiere una relevancia singular.
Joan Cardoso, miembro de la banda de la Cofradía de Nuestro Señor en la oración del huerto, destaca que dominar el tambor “no es nada fácil”, requiriendo “experiencia, práctica y coordinación con el grupo”.
La armonía colectiva prima sobre el virtuosismo individual, un desafío que une a los cerca de 400 instrumentistas de las más de diez cofradías de la localidad.
Ritmo y Estilo Propio en Cada Cofradía
Cada cofradía posee “su propio ritmo y estilo”, lo que “le da la personalidad a cada cofradía”, explica Cardoso. Para lograr una sincronización impecable, los ensayos se llevan a cabo los fines de semana en espacios como naves industriales o colegios, bajo la dirección de un “caja”, figura veterana que guía a la banda.
Exaltación y Ambiente Impresionante
La Semana Santa de Tarazona comienza con la Exaltación de bombos, tambores y cornetas, un evento donde las bandas exhiben sus toques característicos.
Cardoso lo describe como “una concentración de cofradías donde se crea un ambiente impresionante”. La participación de toda la comunidad es total, ya que, según el músico, “no es solo un evento, sino que es algo que ya parte de la identidad de la gente y que aquí se vive con muchísima emoción”.
El Santo Entierro: Culminación Emotiva
Uno de los momentos más destacados es la procesión general del Santo Entierro en la noche del Viernes Santo.
Este acto “reúne a todas las cofradías en una misma procesión” y se convierte en “un momento muy emotivo, que representa la unión de todo el pueblo”, tanto en el ámbito social como en el religioso, según detalla Joan.
Tradición Transmitida de Generación en Generación
La tradición de los tamboreros se transmite de padres a hijos, permitiendo también la innovación en los toques. Joan Cardoso, por ejemplo, comenzó su pasión a los seis años: “A los 6 años me apuntaron mis padres a esta cofradía, y desde entonces toco el tambor”, relata, y concluye: “Yo veía las procesiones en la calle y siempre había querido ser un tambor”.












