
Aumento del precio del combustible pone en jaque al sector agrícola y del transporte en España
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El alza desmedida de los precios de los combustibles ha generado una profunda crisis en el sector agrícola y del transporte en España. La indignación es generalizada, con productores y transportistas al borde de la desesperación ante la imposibilidad de asumir los crecientes costes operativos.
El sector agrícola al borde del colapso
Agricultores como José Luis Pisón, viticultor en Murillo, advierten que esta situación podría ser “la puntilla que nos mata al sector agrario”. Según sus declaraciones, el precio del gasóleo se ha duplicado desde el inicio de la guerra en Ucrania, lo que hace inviable la actividad para muchos productores, que ya arrastraban dificultades económicas previas.
Pisón ejemplifica el impacto del aumento: llenar un depósito de 200 litros de un tractor ha pasado de costar alrededor de 0,90 euros por litro a 1,60 euros. Considera que la bonificación de 20 céntimos por litro anunciada por el Gobierno es “una insignificancia” que no resuelve el problema de fondo.
Además, critica el incremento desproporcionado de los precios al inicio del conflicto bélico, cuando existían reservas de materia prima.
A esto se suma el encarecimiento de los fertilizantes y fitosanitarios, también derivados del petróleo.
Ante este panorama, muchos agricultores se preguntan cuánto tiempo podrán resistir. “No compensa sacar el tractor del pabellón agrícola y si lo hacemos es porque no podemos dejar abandonados a nuestros cultivos”, señala Pisón, quien asegura que seguirán trabajando mientras tengan “algún remanente”, aunque la situación es insostenible.
El transporte al límite
El sector del transporte comparte el descontento. La Asociación de Transportistas y Logistas de La Rioja (Atradis) ha manifestado su malestar y ha advertido sobre posibles movilizaciones a nivel nacional si el Gobierno no toma medidas efectivas.
Santiago Gutiérrez, presidente de Atradis, considera que la bonificación de 20 céntimos es “positiva, pero insuficiente”, y denuncia que el sector “no puede aceptar un decreto que le deja en peores condiciones”, ya que la eliminación del gasóleo profesional reduce la ayuda real a 15 céntimos.
Gutiérrez recuerda que durante la guerra de Ucrania se aplicó una ayuda similar cuando el combustible era 20 céntimos más barato. Según cálculos de la asociación, los transportistas han asumido sobrecostes de casi 250 millones de euros en las primeras semanas del conflicto.
La situación en la carretera es crítica, según la transportista Raquel Planchuelo.
Llenar un depósito de 500 litros se ha convertido en un problema que pone en duda la viabilidad de la profesión. Explica que los costes se han disparado, pero no pueden repercutir estas subidas en las facturas, ya que siguen cobrando “los mismos precios por los viajes”.
Además, los transportistas no pueden permitirse el lujo de parar y esperar a que los precios bajen, ya que deben cumplir con sus compromisos. Interrumpir la cadena logística afectaría a proveedores y consumidores finales. Tampoco es posible cambiar de ruta de un día para otro, debido a la complejidad de la logística.












