
Logroño se prepara para la Semana Santa con un pregón centrado en el significado profundo
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Logroño ya vive la Semana Santa. El obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, Santos Montoya, pronunció un pregón titulado “Retazos de Semana Santa”, invitando a cofrades y ciudadanos a trascender la estética y comprender la esencia de cada gesto, paso y silencio.
Un lenguaje más allá de los desfiles
Durante su discurso, el obispo enfatizó que las procesiones “tienen su propio lenguaje” y no son meros desfiles. “Todo habla”, afirmó, refiriéndose a los movimientos de los pasos, la música, los tambores e incluso los silencios que inundan las calles de la ciudad. Subrayó que nadie debería sentirse ajeno a estos días, pues “todo lo que se organiza es para cada uno de nosotros”, apelando a una vivencia personal de la Semana Santa.
Reconocimiento a las cofradías y su labor
El pregón también sirvió como reconocimiento a las once cofradías que conforman la Hermandad de la Pasión de Logroño, que agrupan a más de 3.500 cofrades.
Montoya nombró a cada una de ellas, destacando su papel en la preservación de una tradición transmitida de generación en generación. Agradeció además la dedicación de las juntas directivas, voluntarios y autoridades, resaltando que el crecimiento y la relevancia de la Semana Santa logroñesa son el resultado de “muchos años de esfuerzo colectivo”.
La Semana Santa desde la experiencia del obispo
Compartiendo su experiencia personal, el obispo recordó cómo, tras cuatro años en la diócesis, ha podido conocer de cerca las celebraciones en diferentes puntos de La Rioja, lo que le ha permitido apreciar la diversidad y riqueza de estas manifestaciones religiosas.
Dimensión social y reflexión contemporánea
Un momento destacado del pregón fue su alusión a la dimensión social de las cofradías. Montoya citó ejemplos concretos como los ensayos solidarios o las visitas a hospitales, ampliando su reflexión al vincular los símbolos de la Pasión, como cuerdas, clavos o coronas de espinas, con realidades actuales como el daño causado por las palabras, los mensajes en redes sociales o ciertas actitudes cotidianas. “Quien contempla a Jesús maltratado puede entender el sufrimiento que generamos en los demás”, advirtió, en un mensaje directo y adaptado a los tiempos actuales.
También mencionó la Jornada por la Vida celebrada recientemente en El Espolón, con la participación de cofradías de la ciudad, lamentando la escasa repercusión mediática del acto en comparación con otras convocatorias minoritarias.
El Encuentro y la Piedad: símbolos universales
El pregón recorrió momentos clave de la Semana Santa logroñesa, como la procesión del Domingo de Ramos o el Encuentro entre el Nazareno y la Dolorosa.
Este último, celebrado el Miércoles Santo, fue definido por Montoya como una escena “tremendamente evocadora”, capaz de reflejar situaciones humanas universales como la separación, el reencuentro o el perdón. Comparó este momento con realidades actuales, como familias distanciadas, migraciones forzadas o conflictos que impiden el reencuentro. “Contemplar esta escena es pedir que volvamos a encontrarnos”, afirmó.
Además, resaltó la imagen de la Piedad como símbolo de entrega total, invitando a reflexionar sobre la capacidad de las personas para darse a los demás en su día a día.
Invitación a la vivencia activa
Un eje central del discurso fue la invitación a vivir la Semana Santa de forma activa. El obispo animó a los fieles a leer los pasajes evangélicos relacionados con cada paso y a contemplar las imágenes en silencio para interiorizar su significado.
Destacó iniciativas inclusivas, como la posibilidad de que personas con discapacidad puedan tocar las imágenes, acercándolas así a todos los públicos. Para Montoya, la Semana Santa no es solo un evento cultural o turístico, sino una experiencia que interpela directamente a cada persona: “La vida de cada uno es sagrada”, recordó.
Una nueva imagen del Resucitado
El pregón también miró hacia el futuro, anunciando que la próxima Semana Santa contará con una nueva imagen del Resucitado, vinculada al Año Jubilar de la Esperanza. Este nuevo paso simbolizará la victoria de Cristo y se sumará al conjunto de escenas que recorren la ciudad, completando el relato de la Pasión, Muerte y Resurrección.
Unidad entre cofradías
En la recta final, Santos Montoya apeló a la unidad entre cofradías, recordando que la palabra “hermandad” no es solo un nombre, sino una forma de entender la relación entre ellas. Abogó por una visión conjunta que refleje el sentido global de la Semana Santa, sin rivalidades ni compartimentos estancos.
El pregón concluyó con un deseo: que estos días sirvan para el reencuentro con uno mismo, con los demás y con la fe, en un momento especialmente significativo para la ciudad.












