
Cristian Pérez, ante su confirmación en Las Ventas: «Tengo que jugarme la vida y cambiar la moneda»
No será una tarde más. Nunca lo es en Las Ventas. Pero menos aún si cabe anunciarse con una corrida de Dolores Aguirre, tras dos años sin torear.«Torear en Madrid es un privilegio . Confirmar es lo que uno sueña desde que empieza a querer ser torero, pero soy consciente de lo que conlleva ir a la plaza más importante del mundo», explica.
Y más aún ante una de las ganaderías más exigentes de la cabaña brava, lo que supone «un plus mucho mayor de exigencia». Porque es, insiste, «una tarde clave, fundamental , que me tiene que dar un balón de oxígeno para poder seguir caminando».Estos días previos intenta refugiarse en el campo y en el entrenamiento, para evadirse, «aunque cuesta bastante». Siempre con los pies en la tierra: «Mi cabeza me lleva a la realidad, y la realidad es que el domingo tengo que jugarme la vida y cambiar la moneda». Si todo sale bien, el lunes puede ser otro.
«Cambiaría todo. También en lo personal, pero en lo profesional supondría ver un futuro mucho más claro, un rayo de luz en mi carrera, poder empezar a tener independencia…».Noticia relacionada general No No La Semana Santa más taurina: de la corrida de Dolores a la resurrección de Morante Rosario Pérez«En este tiempo he crecido y madurado como persona. He podido ver dónde he fallado, analizar lo que quiero y hacia dónde quiero caminar». Y el torero, claro, va unido a la persona: «He intentado que se vea un torero más maduro, más templado, sin abandonar la entrega.
Creo que la entrega es la base de cualquier torero».«Todo lo que diga no vale para nada. Lo que vale es lo que haga en los diez minutos que tenga delante de la cara del animal»Eso es lo que quiere que vea Madrid. «¿Que si me gustaría triunfar? Por supuesto.
Pero si por circunstancias no hay opciones, salir a darlo todo de verdad, tiene su recompensa. Y si no la tiene, es la única opción que tengo». Aspira a que el aficionado vea «a un torero entregado y con capacidad de matar todo tipo de corridas».Es una apuesta fuerte, «pero no tengo nada que perder ». Y sí mucho que ganar: una puerta para entrar en el circuito de las corridas duras, «que es mi sitio ahora mismo».
Sabe lo que le espera: «Cuando suene el cerrojazo de Madrid voy a pasar un mal rato. Pero no me queda otra que tirar para adelante, hacer el esfuerzo que hacen todos los toreros en Madrid y acordarme de todos los momentos malos por los que he pasado».El tren siempre acaba llegandoDos años sin torear pesan. «Hace año y medio una persona me dijo: ‘La oportunidad te va a llegar. Envenenada o no, te va a llegar.
A unos les pasa el tren a 50 y a otros a 150 km/h. Si eres capaz y tienes cojones, te subirás. Si no, lo dejarás pasar. Pero a ti no te va a pasar dos veces’.
Tengo esa frase presente todos los días».«Alguien me dijo: ‘A unos les pasa el tren a 50 y a otros a 150 km/h. Si eres capaz y tienes cojones, te subirás. Si no, lo dejarás pasar. Pero a ti no te va a pasar dos veces’»Porque el banquillo, como decía Antoñete, curte.
«Eso es una verdad como un templo». También le ha llevado a agarrarse aún más a la fe : «Si Dios no me lo estaba dando antes, es porque no era el momento. Las cosas llegan cuando tienen que llegar». Y, mientras tanto, solo toca prepararse para no dejar pasar ese tren.Todo este tiempo le ha servido para «tener las ideas muy claras, saber lo difícil que es esto y no engañarme a mí mismo».
Y también para llenarse por dentro: «Hace que en el estómago se te metan cosas que espero sacar cuando salga el toro. Porque todo lo que diga no vale para nada. Lo que importa es lo que haga en los diez minutos que tenga delante de la cara del animal».Compartirá cartel con Antonio Ferrera e Isaac Fonseca, padrino y testigo, respectivamente. «Es un cartel bonito.
Soy un privilegiado de poder tener una confirmación así, con dos toreros a los que admiro muchísimo».Un Domingo de Ramos comenzó su andadura en esta bella y dura profesión. Otro Domingo de Ramos tiene la oportunidad de cambiar ese camino.













