LA CATEDRAL DE TARRAGONA: UN TESORO CON MÁS DE 2000 AÑOS DE HISTORIA

LA CATEDRAL DE TARRAGONA: UN TESORO CON MÁS DE 2000 AÑOS DE HISTORIA
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

LA CATEDRAL DE TARRAGONA: UN TESORO CON MÁS DE 2000 AÑOS DE HISTORIA

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Con la Semana Santa acercándose, las visitas a iglesias y catedrales se incrementan, impulsadas por procesiones y el interés religioso y cultural. Entre las catedrales más destacadas de España, como Sevilla, Burgos y Santiago de Compostela, la catedral de Tarragona, en la costa mediterránea, emerge como un monumento imprescindible.

Dedicada a Santa Tecla, la catedral de Tarragona no solo es la más grande de Cataluña en estilo románico-gótico, sino que también se erige sobre un terreno con más de 2000 años de historia, habiendo albergado un templo romano y otro visigodo. Ubicada en la parte alta de la ciudad, destaca por su claustro, sus 300 capiteles y una mezcla de estilos que reflejan su evolución a lo largo del tiempo.

Restos romanos, el rosetón más grande de Cataluña y la reliquia de Santa Tecla

Desde el exterior, la catedral de Santa Tecla llama la atención por su fachada, coronada por el rosetón más grande de Cataluña. Esta vidriera circular de once metros de diámetro, presidida por un sol rodeado de estrellas, representa la luz divina y domina el estilo gótico principal.

En el lateral derecho de la fachada, se encuentra un sarcófago romano de la época del emperador Teodosio, uno de los pocos paleocristianos que se conservan enteros. El sarcófago de Betesda representa escenas de la vida de Jesús. La fachada, aunque con esculturas en su puerta principal, da la sensación de estar incompleta debido a la paralización de su construcción en 1348 durante la peste negra.

Al entrar, la grandeza del espacio se hace evidente, con sus 300 capiteles historiados y la mezcla de estilos presentes en cada capilla, desde el románico hasta el Renacimiento, el Barroco y el Neoclasicismo. Aunque hoy predominan los muros blancos y grises, la catedral estuvo decorada con frescos, de los que aún se conservan restos en zonas como la capilla de Santa Helena.

Entre sus principales atractivos interiores, destaca el órgano, construido en el siglo XVI en estilo renacentista y decorado con medallones. Las puertas del instrumento están adornadas con tres lienzos manieristas del pintor Pietro Paolo da Montalbergo.

La capilla dedicada a Santa Tecla, patrona de la ciudad, es una de las más ricamente decoradas y alberga la reliquia del brazo de la santa, que sale en procesión cada 23 de septiembre en la llamada ‘Entrada del Braç’. El claustro marmóreo, con influencia del arte andalusí, también es un elemento destacado, con inscripciones romanas y detalles de leyendas relacionadas con el templo y la ciudad.

Asentada sobre un templo romano y visigodo

La Catedral Basílica Metropolitana y Primada de Santa Tecla, nombre oficial del templo, comenzó su construcción en el siglo XII y fue consagrada en el siglo XIV, aunque su finalización se extendió hasta los siglos XV y XVI. Se erigió sobre un templo romano dedicado al emperador Augusto, que convirtió la ciudad en imperial.

La zona ha tenido asentamientos desde el 218 a.C., cuando los Escipiones establecieron su cuartel para enfrentarse a los cartaginenses. Anteriormente, sobre el templo romano, existió una catedral visigoda, que reutilizó materiales, como mármoles blancos que aún se pueden apreciar en la catedral actual. Al concebir el actual templo cristiano en estilo románico, se buscó rivalizar con la iglesia de Santiago de Compostela para ser la más grande de la Península Ibérica, de ahí su gran dimensión.