
Nace una nueva visión de 'La preparación de la tumba de Cristo' de Carpaccio
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En la Venecia de 1505, un hervidero de culturas y comercio, el artista Vittore Carpaccio (c. 1465 – 1525/26) plasmó en un lienzo una escena impactante: ‘La preparación de la tumba de Cristo’. Tras una restauración de cuatro años, esta obra maestra ha resurgido con nuevos matices en la Gemäldegalerie de Berlín.
Un paisaje cargado de simbolismo
La pintura presenta un paisaje detallado y simbólico. En la distancia, tres cruces se alzan sobre el Gólgota, la de Cristo destacando por su altura.
Un pastor con su rebaño evoca la Eucaristía, mientras que un cielo amenazante añade dramatismo. En primer plano, el cuerpo de Cristo yace sobre un altar de piedra, cuyas cinco patas representan sus llagas. El fondo montañoso muestra a Nicodemo, figura clave por su conversión, preparando el cuerpo de Jesús según la tradición judía. El suelo está cubierto de calaveras y restos humanos, creando una atmósfera sobrecogedora.
Detalles que revelan una época
Carpaccio presta especial atención a los detalles, como los trajes de los pueblos islámicos, reflejando la diversidad cultural de Venecia.
Esta meticulosidad y su habilidad narrativa lo convirtieron en un cronista de la vida y las costumbres de su tiempo.
Una exposición para celebrar al maestro
‘La preparación de la tumba de Cristo’, ahora restaurada, ocupa el lugar central en la exposición ‘Homenaje a Vittore Carpaccio’ en Berlín. La muestra incluye obras de Giovanni Bellini y otros artistas venecianos, un dibujo atribuido a Carpaccio, un grabado de Mantegna que influyó en el pintor, y otros materiales que contextualizan su trabajo.
Carpaccio: Un veneciano entre venecianos
A diferencia de muchos artistas de la época, Carpaccio era originario de Venecia. Su padre, Pietro Scarpaza, era comerciante. A lo largo de su carrera, se le reconoció como un pintor narrativo de gran escala, aunque la identidad de su maestro es objeto de debate.
Se ha sugerido a Gentile Bellini, pero algunos estudiosos apuntan a su hermano, Giovanni Bellini, debido a similitudes estilísticas en obras tempranas.
Un taller junto al Gran Canal
Desde 1513 hasta su muerte, Carpaccio vivió y trabajó en una casa cerca de la desembocadura del Gran Canal. En la planta superior residía con su familia, mientras que la planta baja albergaba su taller, desde donde sus obras viajaban por el agua hacia sus destinos.
Inspiración en la Venecia del siglo XV
Aunque Carpaccio apenas salió de Venecia durante su carrera, la ciudad le brindó una rica fuente de inspiración. Las ilustraciones de libros impresos, las pinturas flamencas importadas y la obra de artistas como Antonello da Messina y Alberto Durero influyeron en su estilo. Además de los grandes encargos públicos, realizó obras más pequeñas para clientes privados, que adornaban sus hogares con un propósito tanto estético como didáctico.
Un legado perdurable
Carpaccio se ha convertido en un cronista esencial de la Venecia de su época.
Su atención al detalle y su habilidad para contar historias lo distinguen. Curiosamente, su nombre inspiró la creación del plato ‘carpaccio’ en 1963, cuando Venecia vivía una ‘Carpacciomanía’ con motivo de una gran exposición del artista.
El paso del tiempo y los pigmentos
Es importante recordar que las pinturas de Carpaccio han evolucionado con el tiempo. Algunos pigmentos, como el esmalte de resina de cobre utilizado en los verdes, se han degradado. En su momento, el paisaje de ‘La preparación de la tumba de Cristo’ debió de ser aún más luminoso y dramático.
A diferencia de los escultores, muchos de ellos inmigrantes, los pintores más importantes del Renacimiento veneciano eran originarios de la ciudad.
Como escribió Marcel Brion, parecían impregnados del “genio del lugar”, un espíritu que ya se manifestaba en la escuela de Murano, donde floreció una pintura esencialmente “veneciana”, independiente de Bizancio y parte integral de la atmósfera sonora de la ciudad.












