
REFORMA CLANDESTINA DE LA LEY DEL SUELO EN GALICIA PERMITE PLANTAS DE RESIDUOS EN SUELO RÚSTICO
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Una modificación silenciosa de la Ley del Suelo de Galicia ha desatado la polémica al permitir la instalación de plantas de tratamiento de residuos en suelo rústico. Esta reforma, incluida en la ley de acompañamiento de los primeros presupuestos de Alfonso Rueda, ha pasado prácticamente desapercibida hasta ahora.
Vecinos en pie de guerra
Los vecinos de Cacheiras (Teo) se oponen firmemente a la creación de una planta de tratamiento de residuos de construcción cerca de sus viviendas. Este proyecto surge poco después de una victoria ciudadana contra otro depósito en la antigua cantera de A Casalonga.
Anteriormente, el ayuntamiento de Teo, liderado por Son de Teo y el PSOE, se había opuesto a proyectos similares. Incluso Paula Prado, actual número dos del PP gallego y entonces vecina de la zona, participó en las movilizaciones. Sin embargo, la situación ha cambiado con la reciente reforma de la Ley del Suelo, que permite estas instalaciones en suelo rústico.
La modificación en la Ley del Suelo
El artículo 35 de la Ley del Suelo de Galicia de 2016 definía los usos permitidos en suelo rústico, incluyendo “instalaciones e infraestructuras hidráulicas, de telecomunicaciones, producción y transporte de energía, gas, abastecimiento de agua, saneamiento y gestión y tratamiento de residuos siempre que no impliquen la urbanización o transformación urbanística de los terrenos”.
La ley de acompañamiento de 2023 añadió las palabras “públicas y privadas” a la lista, abriendo la puerta a instalaciones de gestión de residuos privadas en suelo rústico. Esta modificación no fue acompañada de una justificación clara en el texto legislativo.
La Xunta justifica el cambio remitiéndose al artículo 13 del real decreto de 2015 que aprueba el texto refundido de la ley del suelo y rehabilitación urbana, que permite “actos y usos específicos que sean de interés público o social, que contribuyan a la ordenación y el desarrollo rurales, o que hayan de emplazarse en el medio rural”.
Críticas a la reforma
El Consello Consultivo ya había cuestionado el “interés social” de las plantas de gestión de residuos en suelo rústico. En un informe, señaló que “la actividad de almacenamiento y tratamiento de residuos industriales no está relacionado con la explotación racional de los recursos naturales del suelo rústico” e incluso “podría considerarse incompatible” con la preservación de sus valores naturales.
El Ayuntamiento se defiende
Ante la oposición vecinal, la alcaldesa de Teo, Lucía Calvo, emitió un comunicado defendiendo que el ayuntamiento “ni tiene ni tuvo potestad alguna para autorizar o no la gestora de residuos de la construcción”. Según Calvo, la competencia es exclusiva de la administración autonómica y el ayuntamiento no puede emitir informes vinculantes.
La alcaldesa también afirmó que, si dependiera de ella, la planta se instalaría en el futuro polígono industrial.
La lucha vecinal continúa
Los vecinos de Cacheiras continúan luchando contra la instalación de la planta, buscando vías políticas y judiciales para frenar un proyecto que consideran perjudicial para su entorno. Temen ruidos, contaminación por polvo y un aumento del tráfico de camiones en pistas forestales estrechas.
La reforma de la Ley del Suelo ha generado preocupación entre los vecinos, que temen que esta planta sea la primera de muchas en una zona rural donde el suelo es más barato y donde, antes del cambio en la ley, este tipo de instalaciones no eran permitidas.</













