
CRISIS EN ORIENTE MEDIO: UN MES DE GUERRA Y ESCALADA REGIONAL
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El conflicto en Oriente Medio cumple un mes, escalando desde Gaza hasta convertirse en una crisis regional con un saldo de más de 2.000 muertos. En este contexto, el presidente de EEUU, Donald Trump, extendió la suspensión de ataques a instalaciones energéticas iraníes hasta el 6 de abril, a petición del régimen de los ayatolás. El Pentágono evalúa el posible despliegue de 10.000 soldados en la zona, mientras que la vía diplomática parece estancada.
De Gaza a una crisis multiforme
En un mes, el conflicto se ha expandido, sumando nuevos actores y escenarios. Inicialmente localizado en Gaza, se abrió un frente en Líbano con Hezbolá, seguido por ataques directos entre Israel e Irán, y finalmente la implicación de Estados Unidos en apoyo a su aliado.
Actualmente, existen varios frentes abiertos simultáneamente, con bombardeos sobre Irán, alta tensión en el sur del Líbano y amenazas sobre el tráfico marítimo en el Golfo Pérsico.
La situación actual no se limita a una sola guerra, sino a varias interconectadas, con un riesgo de escalada que parece incontrolable.
El pulso entre Irán y la alianza EEUU-Israel
El epicentro del conflicto reside en el enfrentamiento directo entre Irán y la alianza de Estados Unidos e Israel. Tras un ataque conjunto a Irán el 28 de febrero, se han producido bombardeos continuos sobre territorio iraní. La respuesta iraní ha consistido en el lanzamiento de misiles y drones contra bases estadounidenses y de sus aliados en el Golfo. Washington ha advertido que intensificará su ofensiva si Teherán no acepta sus condiciones.
Contactos indirectos y desconfianza
Pese a la escalada militar, existen contactos indirectos entre Estados Unidos e Irán a través de mediadores como Pakistán, con posibilidad de retomarse este fin de semana.
Sin embargo, la desconfianza es palpable y no se vislumbran avances reales. La administración Trump ha presentado una propuesta de 15 puntos que exige el fin del programa nuclear iraní, el cese del apoyo a milicias y la reapertura del Estrecho de Ormuz, a cambio del levantamiento de las sanciones. Irán ha rechazado la propuesta por considerarla inaceptable y exige el cese de los ataques y el reconocimiento de su soberanía.
Un equilibrio inestable
En el plano militar, Israel y Estados Unidos mantienen la superioridad aérea y tecnológica, pero Irán ha demostrado su capacidad de respuesta, creando un equilibrio inestable sin una victoria decisiva para ninguna parte. Según Alberto Priego, director del Máster en Asuntos Internacionales de Comillas ICADE, Irán ha logrado extender el conflicto, afectar a otros estados de la región, dividir al mundo occidental y generar problemas económicos para Trump.
Priego afirma que “es Irán quien tiene la sartén por el mango y quien marca los tiempos del conflicto”.
El Estrecho de Ormuz: un punto clave
Priego explica que, aunque Irán niega las negociaciones directas con Estados Unidos, siempre ha habido contactos desde 1979. El principal obstáculo es que el plan de Trump “desmonta lo que hoy es la república islámica de Irán”. Además de la cuestión nuclear, el Estrecho de Ormuz es “el arma que tiene Irán para sobrevivir” y “chantajear a Estados Unidos y al resto de la comunidad internacional“, lo que representa una de las líneas rojas del régimen de los ayatolás.
Expansión del conflicto al Golfo
El conflicto se ha extendido a otros estados del Golfo, que “reciben misiles a diario”, aunque confían en la respuesta de Estados Unidos. Alberto Priego recuerda la existencia de un acuerdo de defensa colectiva en el marco del Consejo de Cooperación de Estados Árabes del Golfo, que permitiría una respuesta conjunta si uno de sus miembros es atacado, un mecanismo que ya se utilizó durante las revueltas árabes para enviar una fuerza a Bahréin, lo que podría agravar aún más el conflicto.












