
Canarias supera los 50.000 propietarios con cuatro inmuebles, mientras que los de una sola vivienda apenas crecen
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El acceso a la vivienda en Canarias sigue siendo un desafío, especialmente para aquellos que buscan independizarse. Los altos precios y la escasez de oferta persisten, pero la realidad es diferente para quienes ya poseen múltiples propiedades.
Aumento de la multipropiedad en Canarias
La multipropiedad ha experimentado un crecimiento significativo en el archipiélago. Mientras que el número de propietarios de una sola vivienda urbana aumentó ligeramente de casi 600.000 en 2010 a 642.000 en 2025 (un 7,5%), el número de titulares de dos o más propiedades se disparó de 305.000 a 466.000 en el mismo período, lo que representa un aumento del 52,7%.
El grupo de propietarios que más ha crecido es el que posee entre seis y diez bienes urbanos, con un aumento del 86,4% entre 2010 y 2025. Le siguen los propietarios de cinco inmuebles (aumento del 79,3%) y los de cuatro (aumento del 75,4%).
Es importante tener en cuenta que el Catastro define como “titular” a cualquier persona (física o jurídica) que posea algún tipo de derecho sobre un inmueble, ya sea propiedad plena, usufructo, derecho de superficie o concesión administrativa. Los datos incluyen todo tipo de inmuebles urbanos, no solo viviendas, sino también locales comerciales y otras construcciones.
Concentración de la propiedad y crisis de vivienda
Este análisis de los últimos quince años revela una clara tendencia hacia la concentración de la propiedad en Canarias, lo que agrava la crisis de vivienda en la región. Alejandro Armas, doctor en Geografía por la Universidad de La Laguna, señala que “la sociedad rentista aumenta” y que es necesario analizar el uso que se da a estas propiedades, ya sea para alquiler turístico o para renta estable.
Armas advierte que la acumulación de viviendas es un problema presente en otros países, como Alemania, donde se están considerando medidas como la expropiación o la limitación del acaparamiento a grandes tenedores.
En el Parlamento de Canarias, una propuesta de ley del PSOE para abordar esta cuestión fue rechazada por los partidos que apoyan al Gobierno regional (Coalición Canaria, Partido Popular, ASG y AHI) y Vox. Argumentaron que la iniciativa ignora las medidas ya implementadas por el Ejecutivo autonómico y criticaron el “afán” intervencionista de los socialistas.
Efectos de la multipropiedad
La multipropiedad está teniendo efectos tangibles. Isabel Saavedra, abogada y portavoz de Derecho al Techo, observa que las consultas ya no se centran en desahucios de particulares, sino en procedimientos iniciados por grandes fondos con “nombres rarísimos”. Estos casos, impulsados por compañías inmobiliarias que buscan rentabilidad en el mercado, son cada vez más frecuentes.
En 2025, Canarias fue nuevamente la comunidad autónoma con mayor participación de empresas en la compraventa de viviendas, representando el 15% de las operaciones. En contraste, regiones como Euskadi, Navarra o La Rioja no alcanzan el 6%.
Pilar Puyi, portavoz del Sindicato de Inquilinas en Tenerife, reflexiona: “El crecimiento de los multipropietarios no es solo un dato estadístico, es una señal muy clara de cómo se está concentrando la vivienda en cada vez menos manos. Mientras una parte de la población apenas puede acceder a una casa o vive con miedo a perderla, otra acumula varias propiedades y las utiliza como activo de inversión”.
El único grupo de titulares que no ha crecido es el de más de 50 bienes, que disminuyó un 8,6% entre 2010 y 2025. Sin embargo, todos los demás grupos de propietarios, a excepción de los dueños de una sola vivienda, experimentaron incrementos de al menos el 40%.
Esta situación está transformando la relación entre inquilinos y propietarios. Puyi afirma que “para una inquilina es mucho más difícil negociar o defender sus derechos frente a alguien que controla varias viviendas y que puede imponer condiciones, subir precios o aplicar cláusulas abusivas que al final se aceptan porque no queda otra”.
La portavoz del sindicato denuncia que “se trata la vivienda como mercancía en lugar de como derecho. La lógica del mercado domina. Se prioriza la rentabilidad y no que la gente tenga un hogar”.
El papel de la especulación y la inversión
Isidro Martín, delegado en las Islas de la Asociación Profesional de Expertos Inmobiliarios (APEI), sitúa el inicio de la acumulación de viviendas en la resaca de la crisis financiera de 2008. Entre 2010 y 2016, se abrió una oportunidad para comprar casas a precios bajos, que aprovecharon aquellos capaces de adquirir varias propiedades en un mismo edificio o promociones paralizadas.
Martín explica que estos titulares ven los arrendamientos como “puntas de tesorería” y reinvierten las rentas para adquirir nuevas propiedades, creando un ciclo de inversión continuo. Para ellos, el inmueble actúa como un valor refugio, similar al “oro y el bitcoin”.
El perfil de estos compradores dedica sus inmuebles “para especular o para alquilar”, reconoce Martín. Destaca que Canarias es un lugar seguro para la inversión, lo que atrae a titulares extranjeros con una “capacidad económica bastante alta”.
Canarias en el contexto nacional
El Catastro revela que el porcentaje de propietarios con un solo inmueble en Canarias (58%) es el más elevado de toda España. Sin embargo, la participación de los grupos con dos, tres, cuatro o cinco propiedades es menor en comparación con el resto del país.
En cambio, Canarias destaca entre los “reyes del acaparamiento”. Es la única autonomía donde los dueños de entre 26 y 50 inmuebles representan el 0,16% del mercado, y donde los dueños de más de 50 bienes alcanzan el 0,098% del total.
Martín señala que el resto de las operaciones las firman personas de mediana edad que se mudan a zonas céntricas, pequeños empresarios que invierten los excedentes de sus negocios en viviendas, parejas treintañeras en busca de su primera vivienda y jóvenes con respaldo económico familiar.
Medidas urgentes
Pilar Puyi, del Sindicato de Inquilinas de Tenerife, demanda “medidas estructurales” para que la vivienda sea accesible a toda la población.
“Lo más urgente es acabar con la acumulación especulativa y que no se pueda comprar vivienda si no es para habitarla. También urge expropiar a fondos buitre y poner viviendas vacías a disposición. Si no se corrige ese desequilibrio de poder, la tendencia ya es clara: cada vez más vivienda en menos propietarios y cada vez más difícil acceder a ellas para la clase trabajadora”, concluye.













