
El Acuario de Barcelona devuelve un millón de litros de agua al mar cada semana
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Frente a la costa de Barcelona, cada semana, L’Aquàrium de Barcelona, una de las instalaciones marinas más grandes de Europa, devuelve al mar aproximadamente un millón de litros de agua previamente tratada. Este acuario alberga a más de 11.000 animales de unas 600 especies.
Este sistema forma parte de un modelo de gestión del agua que busca reproducir las condiciones del entorno marino sin generar residuos. Una iniciativa especialmente relevante en el contexto del Día Mundial del Agua, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para fomentar la conciencia sobre el uso sostenible de este recurso.
¿Cómo funciona el sistema de tratamiento de agua?
El proceso comienza en la costa de la Barceloneta, donde el acuario capta agua de mar a través de un pozo situado a unos diez metros de la línea litoral. Antes de ingresar al sistema, el agua pasa por un primer filtro natural: la arena, que actúa como barrera contra sedimentos y partículas.
A partir de ahí, se inicia un proceso técnico más complejo. El agua se somete a distintos sistemas de filtración que eliminan compuestos orgánicos, bacterias y sustancias potencialmente tóxicas. Este circuito se activa aproximadamente cada 90 minutos y funciona de manera continua, bajo supervisión las 24 horas.
El resultado es un entorno controlado que permite mantener especies sensibles como tiburones o peces tropicales en condiciones similares a su hábitat natural. En el Oceanario, el tanque principal, el agua incluso se mantiene en movimiento para simular las corrientes marinas.
Un ciclo cerrado que imita al mar
El sistema no implica un consumo constante de agua, sino que se trata de un ciclo. Aunque la renovación completa se realiza de forma periódica, cada semana se libera al mar una parte del agua tras haber sido tratada.
Antes de devolverla, el agua pasa por una fase final en la que se inyecta ozono para eliminar materia orgánica y mejorar su calidad. Este proceso garantiza que el agua que regresa al entorno marino lo haga en condiciones adecuadas.
El objetivo es cerrar el ciclo sin generar residuos: el agua se capta, se utiliza para mantener los ecosistemas del acuario y, tras ser depurada, se devuelve al mar.
Este tipo de sistemas se enmarca dentro de modelos de gestión hídrica más sostenibles, en línea con las recomendaciones de organismos internacionales, que promueven un uso eficiente y responsable del agua en entornos urbanos y científicos.
El control constante es clave. Los animales marinos actúan como bioindicadores: cualquier alteración en la calidad del agua tendría un impacto inmediato en su salud, lo que obliga a mantener estándares muy estrictos.
En conjunto, el sistema permite mantener un equilibrio entre la actividad humana y el entorno marino. Un proceso esencial para que un acuario de estas dimensiones funcione y para que el agua, tras todo el recorrido, vuelva al mar en condiciones similares a las originales.













