
NUEVO TITULO: Plan de Paz para Gaza: ¿Condenado al Fracaso?
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La guerra en Irán ha relegado a un segundo plano otros conflictos, incluyendo la situación en Gaza, donde recientemente se han presentado iniciativas significativas. Nickolay Mladenov, representante de la Junta de Paz para Gaza, ha detallado ante el Consejo de Seguridad una serie de puntos destinados a implementar el plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump. Estos puntos se conocen como “Pasos para complementar la implementación del Plan de Paz Integral de Trump para Gaza”, comprendiendo doce puntos divididos en cinco fases, con un cronograma definido para las cuatro primeras.
Condena Internacional a las Medidas Israelíes
Días antes de la presentación de este plan, ministros de Asuntos Exteriores de veinte países, incluyendo España y Francia, junto con los secretarios generales de la Liga de Estados Árabes (LEA) y la Organización de Cooperación Islámica (OCI), emitieron una declaración conjunta. En ella, condenaron las acciones israelíes como una “flagrante violación” del derecho internacional que promueve una “anexión de facto” de Palestina, instando a Israel a revertirlas y advirtiendo sobre su impacto en la viabilidad de una solución de dos Estados.
Esta condena contrasta marcadamente con los doce pasos y cinco fases del plan, considerados complacientes con Israel y su “guerra de redención”. Se critica la anexión de Cisjordania y el uso de herbicidas como el glifosato en tierras agrícolas cerca de la valla fronteriza de Gaza, impidiendo el acceso de los agricultores palestinos a sus tierras, una política similar a la aplicada en el sur del Líbano.
Realidad en Gaza y Objetivos del Nuevo Plan
A pesar de las declaraciones del representante de la Junta de Paz para Gaza ante la ONU sobre el avance del plan original de Trump, la realidad es que se han registrado cerca de 700 muertes por la violación del alto al fuego de octubre de 2025. Además, la ayuda humanitaria no llega en su totalidad a Gaza, no se ha concedido ninguna amnistía, y no hay indicios de que Israel vaya a retirar completamente sus tropas.
El contexto geopolítico actual sugiere que Israel busca consolidar su supremacía en la región, en lugar de lograr una arquitectura de seguridad equilibrada con sus vecinos. El objetivo principal del nuevo plan es el desarme de Hamás y la Yihad Islámica, sin mencionar la creación de un Estado palestino.
Fases del Plan y sus Desafíos
La primera fase, de quince días, se enfoca en preparar la recogida de armas y la asunción del control de la seguridad y administración de Gaza por parte del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG). Sin embargo, no se especifica cuándo comenzará el plan, priorizando la seguridad sobre la reconstrucción y la ayuda humanitaria. El entrenamiento de 2.000 voluntarios como policía para Gaza, a cargo de Egipto y Jordania, enfrenta la oposición de Hamás, que controla la seguridad de la zona y exige contrapartidas.
La segunda fase contempla la retirada de armas pesadas israelíes y el despliegue de una fuerza internacional de paz (ISF), cuya viabilidad es incierta debido a la falta de países dispuestos a aportar tropas. Se menciona la construcción de unidades residenciales prefabricadas temporales, aunque esto genera conflictos con otras fases del plan.
La tercera fase, la más intensa, requiere que Hamás entregue todas sus armas al NCAG y permita la destrucción de todos los túneles. Hamás se niega a desarmarse hasta que las tropas israelíes se retiren por completo, generando un nuevo conflicto. La cuarta fase, de cinco meses, se dedica a recoger y registrar las armas, solapándose con la fase anterior. Se prevé una retirada gradual de las fuerzas israelíes, pero manteniendo una presencia en un perímetro de seguridad, lo que dificulta el desarme total de Hamás.
Conclusiones: Un Plan Defectuoso
En resumen, se cuestiona el inicio del proceso, la secuencia y los tiempos del plan. La reconstrucción se limita a las zonas desmilitarizadas, los fondos económicos no se han recaudado, los países del Golfo están en guerra y no prestan atención a Gaza, y no hay suficientes tropas de “estabilización”. El desarme de Hamás se plantea como una rendición política sin contrapartidas, y existen precedentes de incumplimiento por parte de Israel.
El aumento de los asentamientos y la violencia de los colonos en Cisjordania, denunciado por la ONU, complica aún más la situación y desestabiliza a la Autoridad Nacional Palestina. El proceso diplomático se reduce al desarme de Hamás, y Gaza paga el precio de las guerras en Irán y Líbano.
Análisis desde la Perspectiva de Negociaciones de Paz
El plan para Gaza se considera un ejercicio de ingeniería diplomática defectuoso que ignora los principios fundamentales para el éxito de cualquier proceso de desarme y reconciliación. Un desarme efectivo requiere que el grupo armado perciba que la rendición de sus armas no implica su eliminación política y física, y que exista un horizonte político claro, como la viabilidad de un Estado palestino. Al ignorar estas condiciones y mantener una presencia militar israelí indefinida, el plan se considera un instrumento de rendición unilateral sin contrapartidas, condenado al fracaso.
En definitiva, un plan de paz que no aborda las causas estructurales del conflicto, que no equilibra las obligaciones de las partes, que carece de financiación asegurada y de mecanismos de verificación creíbles, y que ni siquiera define cuándo empieza, no es un plan de paz, sino una hoja de ruta hacia el fracaso o un instrumento para consolidar el statu quo de la ocupación bajo una cobertura de legitimidad diplomática.













