
El arte de la defensa penal: Un manual para el abogado artesano
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Un abogado penalista es como el freno de un coche: necesario para que la Justicia funcione correctamente. Así lo ven Manel Mir y Víctor Correas, autores de “Defender: el abogado penalista y su oficio”, un manual que explora los entresijos de esta profesión desde una perspectiva práctica y reivindicativa.
El abogado penalista como artesano del derecho
El libro ensalza la figura del abogado penalista como un artesano del derecho, alguien que debe conocer los clásicos, pero sobre todo, defender los intereses de su cliente con dedicación y ética. Mir enfatiza que un abogado puede elegir a quién defender, pero nunca puede defender mal.
El texto profundiza en aspectos cruciales de la profesión, como la relación con el cliente y su familia, la superación de prejuicios personales y la formulación de una estrategia de defensa sólida. Se trata de una guía valiosa tanto para los que se inician en la abogacía como para cualquier persona que pueda necesitar los servicios de un abogado en algún momento de su vida.
Consejos prácticos para una defensa eficaz
Uno de los consejos clave que se ofrece es mantener la distancia profesional con el cliente. Mir subraya la importancia de que siempre haya una “mesa del despacho de por medio”. Además, recuerda que lo único que un abogado puede prometer es trabajar al máximo, ya que el resultado final no depende exclusivamente de él.
Correas señala que, si bien la justicia debería ser igual para todos, existen desigualdades en la práctica. Las defensas con más recursos pueden contratar a más peritos, lo que refleja las disparidades sociales existentes.
Ética profesional y los límites de la promesa
Mir critica a aquellos abogados que priorizan el dinero por encima de la ética profesional. Advierte sobre el peligro de jugar con las esperanzas de los clientes y asegura que prometer resultados es imposible. “Si un abogado te promete que te sacará de prisión preventiva en 15 días, miente”, afirma.
La inteligencia artificial y el futuro de la profesión
En un contexto marcado por la inteligencia artificial, Mir lamenta la pérdida de la “parte más humana de la profesión”. Correas, por su parte, cree que el modelo clásico del abogado penalista “sobrevivirá”, ya que la IA no puede reemplazar el contacto personal con el cliente ni comprender la complejidad de cada caso.
La evolución de la magistratura y el papel del juez
Mir destaca la evolución de la magistratura y la presencia de jueces más garantistas. Correas se define a sí mismo no como un poder del Estado, sino como alguien que controla el poder del Estado.
Correas explica que ha dictado sentencias absolutorias incluso cuando tenía la convicción íntima de que el acusado era culpable, pero al no contar con pruebas suficientes, debía absolverlo. Lo importante, según él, es construir razonamientos racionales basados en las pruebas.
El derecho penal en expansión y el populismo punitivo
Ambos juristas expresan su preocupación por la “expansión” del derecho penal y el endurecimiento de las penas. Mir aboga por invertir en educación y en una vida digna para reducir la delincuencia, recordando la frase de Concepción Arenal: “Abrid las escuelas y se cerrarán las cárceles”.
Correas señala que España es uno de los países de Europa con las penas más altas, a pesar de que no existe evidencia de que el aumento de las penas reduzca la delincuencia. Lamenta que la izquierda se haya visto “arrastrada” hacia tesis punitivistas por fines electoralistas.
El papel de los medios de comunicación en el sistema penal
Correas destaca el papel fundamental de los medios de comunicación a la hora de informar sobre las resoluciones judiciales y su impacto en la ciudadanía. “La prensa también forma parte del sistema penal de justicia”, afirma. Propone que los jueces puedan dar más explicaciones a los periodistas para mejorar la transmisión de la información al público.













