
Europa, entre el apoyo discreto y la preocupación ante la guerra entre EEUU e Irán
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La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que ya cumple un mes desde los primeros bombardeos, ha puesto de manifiesto la ambivalencia de la Unión Europea. Aunque los países europeos han expresado que “esta no es nuestra guerra”, varios de ellos están prestando un apoyo logístico discreto a Estados Unidos, mientras las consecuencias económicas del conflicto impactan en sus economías.
Apoyo Logístico Silencioso
A pesar del discurso oficial liderado por Pedro Sánchez, que busca distanciar a Europa del conflicto, varios países europeos están facilitando el despliegue de tropas y recursos estadounidenses. Según informes, bombarderos, drones y buques estadounidenses han sido abastecidos, armados y desplegados desde bases en el Reino Unido, Alemania, Portugal, Italia, Francia y Grecia.
España, por su parte, ha negado a EEUU el uso de sus bases militares para atacar a Irán, lo que llevó al Ejército estadounidense a trasladar aviones ubicados en España a otras bases en Alemania, Francia o Italia.
En la base estadounidense de Ramstein, en Alemania, se llevan a cabo operaciones de drones contra Irán, con el conocimiento del gobierno alemán, que se ve imposibilitado de impedir estas operaciones debido a tratados preexistentes.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, admitió que las operaciones estadounidenses en bases italianas “no implican bombardeos”, aunque desde la base aérea de Aviano despegan aviones para el reabastecimiento en vuelo que facilitan misiones de bombardeo de largo alcance contra Irán.
Aeronaves de reabastecimiento también se han utilizado en la base aérea portuguesa de Lajes, en la isla Terceira en las Azores, y en la base aérea francesa de Istres-Le Tubé.
Contradicciones y Desafíos en la OTAN
Existe una contradicción entre el discurso de Donald Trump, que ha criticado a los aliados de la OTAN por no ayudar en el conflicto con Irán, y las declaraciones del general de la Fuerza Aérea de EEUU y comandante militar de la OTAN, Alexus Grynkewich, quien ha afirmado que la mayoría de los aliados europeos “han sido extremadamente solidarios”.
El Estrecho de Ormuz y la Posición Europea
Un grupo de países europeos ha manifestado su voluntad de contribuir a reabrir el Estrecho de Ormuz, crucial para el tráfico mundial de petróleo, pero una vez finalizada la fase más intensa del conflicto. Esta propuesta no ha sido recibida con entusiasmo por Trump, que exigía una participación inmediata en la operación militar para asegurar el tráfico marítimo.
El tráfico en el Estrecho de Ormuz ha caído significativamente desde el inicio de la guerra, provocando una presión al alza en los precios de los carburantes.
Las declaraciones del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sobre la posibilidad de que los aliados europeos se unan a la llamada de Trump para desplegar fuerzas navales en el Estrecho de Ormuz, han generado malestar en las capitales europeas.
La jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, ha acusado a Estados Unidos de querer dividir a Europa, utilizando tácticas similares a las de “nuestros adversarios”.
Kallas también ha señalado que Rusia está ayudando a Irán con inteligencia y drones, y ha instado a Estados Unidos a presionar a Rusia para lograr el cese de la guerra en Oriente Próximo.
La UE ha rechazado la suspensión temporal del veto a la compra de petróleo ruso aprobada por el Gobierno de Trump, ya que considera que permite a Rusia financiarse para mantener su invasión de Ucrania.
Oportunidades para la UE en el Golfo
El conflicto en Oriente Próximo ha abierto una puerta a la UE para mejorar las relaciones con los países del Golfo, especialmente ante el creciente escepticismo de estos países sobre las supuestas negociaciones de Trump con Irán.
Cinzia Bianco, analista del European Council on Foreign Relations, señala que los países del Golfo Pérsico están buscando socios estables y confiables, lo que abre un espacio para asociaciones entre europeos y las monarquías del Golfo para estabilizar la región.
Katarzyna Sidło, investigadora del European Union Institute for Security Studies, subraya que la guerra ha creado una oportunidad para una asociación más sustantiva entre la UE y el Golfo, pero que la UE necesitará ofrecer un compromiso creíble en materia de seguridad, cooperación económica práctica y coherencia política.













