
Cristian Pérez: Un Domingo de Resurrección Adelantado en Las Ventas
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El 29 de mayo, el destino quiso conceder una segunda oportunidad a Cristian Pérez. Un grito resonó en el tendido: “¡Le ha partido el cuello!”. Era el 29-M, a 277 días del final del año, un año que marcaría su renacimiento.
Pérez, consciente de que las palabras eran insuficientes, se enfrentó a su confirmación sabiendo que debía “jugarse la vida”. Así lo hizo, entregándose por completo, como si en esos diez minutos se jugara su futuro.
Y estuvo a punto de perder el presente.
Un percance espeluznante
El toro Carafea lo prendió con violencia, elevándolo al cielo para luego dejarlo caer sobre el cuello. La caída fue terrorífica, mientras el toro de Dolores Aguirre se ensañaba con el torero vestido de blanco y plata. El horror se reflejaba en los rostros de los espectadores y las cuadrillas. Incluso Antonio Ferrera, veterano de mil batallas, cambió su semblante.
En una camilla, Pérez fue trasladado a la enfermería.
El silencio era palpable. El percance había sido espeluznante.
Un recuerdo imborrable
La fecha evocaba aquel Domingo de Ramos en el que Las Ventas colgó el cartel de ‘No hay billetes’. Iván Fandiño lidiaba seis toros de ganaderías míticas. Dos años después, el destino quiso que Pérez casi se encontrara con el héroe vasco, su ídolo.
La confirmación y la lucha
El 29-M marcó la confirmación de un torero de treinta años que se hizo viejo en Madrid.
Cantinillo, el toro de la ceremonia, representaba el tren que debía tomar. Era el momento de jugárselo todo. Sin embargo, el toro resultó manso y complicado, poniendo a prueba al debutante.
Pérez aprovechó la oportunidad, lidiando con un toro que se defendía. Logró muletazos de mérito, obligando al animal a embestir.
Cantinillo humillaba en el embroque, creando una tensión palpable. Pero el toro de Dolores no perdonó, atacando con violencia.
Herido y valiente
El torero, ensangrentado, volvió a la carga. Se jugó las femorales, demostrando su valentía hasta el final. La petición no fue suficiente, pero dio una vuelta al ruedo.
Tras la lidia de Carafea, Pérez sufrió una cogida y fue operado de una cornada de veinte centímetros en la pierna derecha, además de múltiples contusiones en el tórax y el abdomen.
Un milagro le había salvado la vida.
Isaac Fonseca y Antonio Ferrera
Isaac Fonseca buscaba impulsar su carrera con un lote aplaudido en el arrastre. Antonio Ferrera regresaba a Madrid tras superar una lesión.
Un Domingo de Resurrección adelantado
La desigual corrida de Dolores Aguirre, mansa y complicada, permitió a Cristian Pérez adelantar el Domingo de Resurrección. Sobrevivió para contarlo.













