¿Madrugar es realmente bueno para todos? La ciencia responde

¿Madrugar es realmente bueno para todos? La ciencia responde
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¿Madrugar es realmente bueno para todos? La ciencia responde

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La idea de que “España madruga” se ha convertido en una postura casi ideológica, donde madrugar se considera un deber y quienes lo hacen son vistos como trabajadores y disciplinados, mientras que quienes duermen hasta tarde son tildados de vagos. Sin embargo, la ciencia revela que madrugar no es bueno para todo el mundo ni para todas las edades, y forzar este hábito puede ser perjudicial para la salud.

El cronotipo y su influencia

El cronotipo, definido como la preferencia natural por horarios de sueño y actividad más tempranos o tardíos, juega un papel crucial en esta discusión. Existen personas matutinas y vespertinas, y muchas se ubican en un punto intermedio. Contrario a la creencia popular, el cronotipo tiene un fuerte componente genético, influenciado por cientos de loci genéticos relacionados con la regulación del reloj circadiano.

Desde una perspectiva evolutiva, esta diversidad tiene sentido, como en la hipótesis del centinela de la tribu, donde en grupos humanos ancestrales, no todos dormían al mismo tiempo para evitar peligros. La geografía también influyó, con una variante genética neandertal que predisponía a madrugar debido a las menos horas de luz en Europa.

El jet lag social y los adolescentes

El “jet lag social” describe el desfase entre el reloj interno y los horarios impuestos por la sociedad, afectando el estado de ánimo, la salud y aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares. En España, este problema se agrava por el desfase entre el horario oficial y el horario solar.

Los adolescentes son especialmente vulnerables, ya que su ciclo hormonal les lleva a dormir más horas, y los horarios escolares incompatibles con su cronotipo resultan en menos horas de sueño, peor rendimiento académico y problemas emocionales. En la adolescencia, se retrasa el pico de secreción de melatonina, lo que retrasa el inicio del sueño. Algunos países han implementado programas para ajustar los horarios escolares a esta realidad.

Problemas de madrugar a la fuerza

Obligar a una persona no madrugadora a levantarse temprano implica acostarse antes o recortar horas de sueño. Para los cronotipos vespertinos, esto puede ser difícil, afectando la calidad del sueño y reduciendo las horas de descanso. A largo plazo, esto puede afectar funciones cognitivas, aumentar la irritabilidad y promover hábitos de salud poco saludables.

Aunque el organismo puede adaptarse hasta cierto punto, forzar crónicamente el reloj circadiano puede tener un costo, incrementando la vulnerabilidad a trastornos del estado de ánimo, problemas metabólicos y riesgo de enfermedades cardiovasculares. Intentar adelantar el reloj circadiano con luz y horarios estrictos puede tener un cambio limitado y reversible.

Exponerse a luz intensa por la mañana, limitar la luz azul por la noche, y mantener horarios de comida y actividad física más tempranos pueden ayudar a adelantar el reloj circadiano, pero los estudios indican que este cambio suele ser limitado en cronotipos marcadamente vespertinos.

En conclusión, la ciencia demuestra que madrugar no es intrínsecamente bueno para todos. Es crucial reconocer que el cronotipo es una característica biológica, en parte genética, y no una virtud moral. Para algunas personas, madrugar encaja naturalmente con su fisiología, mientras que para otras, es una lucha constante.