España Aumenta Ayudas a Combustibles Fósiles Pese a Estar a la Cola en Impuestos Verdes

España Aumenta Ayudas a Combustibles Fósiles Pese a Estar a la Cola en Impuestos Verdes
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España Aumenta Ayudas a Combustibles Fósiles Pese a Estar a la Cola en Impuestos Verdes

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España ha intensificado su apoyo a los combustibles fósiles a través de inyecciones de dinero público, esto con el fin de contener el alza de precios derivada de la guerra en Irán. Esta medida se toma a pesar de las advertencias de reducir las subvenciones perjudiciales para el medio ambiente, advertencias que han sido ignoradas durante décadas.

Estas ayudas y bonificaciones se consideran antiecológicas, ya que los combustibles fósiles, de los que se derivan el gasóleo y la gasolina, contaminan el aire y son los principales causantes de las emisiones de gases de efecto invernadero que aceleran el cambio climático. El transporte por carretera es el sector que más CO₂ emite en España, según datos oficiales del Ministerio de Transición Ecológica.

España, a la Cola en Impuestos Verdes

España se encuentra rezagada en la implementación de impuestos verdes, aquellos diseñados para proteger el medio ambiente, dentro de la Unión Europea. Los últimos datos de Eurostat revelan que España está lejos de la media europea, con un 1,61% del PIB destinado a impuestos verdes en 2024, mientras que la media europea supera el 2%. Además, esta cifra ha disminuido desde el 1,9% registrado en 2015, aunque ha habido una ligera recuperación en los últimos dos años tras una fuerte caída en 2022 y 2023.

Numerosos países superan a España en este ámbito, incluyendo Grecia, Croacia, Polonia, Países Bajos, Italia, Estonia, Lituania, Rumanía, Finlandia y Dinamarca. Solo Suecia, República Checa, Malta, Irlanda y Luxemburgo se encuentran por debajo de España.

La mayoría de los impuestos verdes en España provienen de la energía. La guerra en Irán ha provocado una crisis similar al aumento de precios causado por el conflicto en Ucrania, lo que ha llevado a nuevas ayudas al consumo de combustibles fósiles.

Consecuencias y Bonificaciones

El decreto del Plan Integral de respuesta a la crisis de Oriente Medio, convalidado recientemente, bonifica tanto el gasóleo como la gasolina, con el objetivo de controlar o aliviar la inflación. Sin embargo, esta medida evidencia la persistente dependencia del petróleo, especialmente en el sector del transporte, y sus consecuencias económicas. En marzo pasado, el coste de la vida subió un 3,3%, principalmente debido al encarecimiento de los carburantes.

Mikel González-Eguino, investigador del Centro Vasco para el Cambio Climático BC3, advierte que “la bonificación generalizada a los combustibles fósiles es regresiva e incompatible con la descarbonización. Son muy costosas para las arcas públicas y benefician proporcionalmente más a las rentas altas”.

González-Eguino sugiere que, aunque el plan presentado en su conjunto es positivo, se podría haber sido más resistente con los combustibles, recordando las medidas aplicadas en 2022. Insiste en que medidas como la bonificación de 20 céntimos por litro o las bajadas del IVA son costosas, benefician más a las rentas altas y no incentivan la transición energética y la electrificación. En cambio, propone que las ayudas se dirijan al precio de la electricidad.

Recomendaciones Ignoradas

España ha enfrentado las últimas crisis energéticas sin haber alcanzado el nivel requerido en impuestos medioambientales. Ya en 2011, el Consejo Europeo recomendó al país desplazar la presión fiscal sobre el trabajo y optar por gravar el consumo y los impuestos medioambientales.

En 2015, un informe de la OCDE sobre resultados medioambientales de España subrayó que los ingresos por impuestos medioambientales estaban entre los más bajos de la Unión Europea y que habían disminuido desde 2007. El informe también señaló que los precios finales del diésel seguían siendo inferiores a los de la gasolina, a pesar de su mayor impacto ambiental, y recomendó aumentar el impuesto aplicable al diésel para el transporte, al menos al mismo nivel del impuesto sobre las gasolinas.

En 2017, la Comisión Europea también señaló que España era uno de los Estados miembros que más uso hacía de las subvenciones a los combustibles fósiles, y que la diferencia de impuestos entre la gasolina y el gasoil no estaba justificada desde una perspectiva medioambiental. Se insistió en la necesidad de una estrategia nacional para la eliminación gradual de las subvenciones perjudiciales para el medio ambiente. Aunque la diferencia entre el impuesto al diésel y la gasolina se ha acortado, sigue en un 20%.

Ante el aumento de los precios generado por la situación geopolítica, las ayudas a los combustibles fósiles se intensifican. Mikel González-Eguino reflexiona que, si España tuviera tipos impositivos más altos para los combustibles fósiles, habría margen para manejarse en una crisis, además de enviar una señal más potente para electrificarse o pasarse al transporte público.