¿Por qué Trump sigue bombardeando Irán? La sombra de Nixon en Vietnam

¿Por qué Trump sigue bombardeando Irán? La sombra de Nixon en Vietnam
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¿Por qué Trump sigue bombardeando Irán? La sombra de Nixon en Vietnam

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Las acciones de Donald Trump en su conflicto con Irán evocan inevitablemente la estrategia de Richard Nixon en Vietnam, buscando una “paz con honor”. Aquella búsqueda de Nixon costó años de sufrimiento y muerte. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Trump antes de poner fin a esta guerra sin sentido?

El “final honroso” de Nixon

Nixon utilizó la promesa de un “final honroso” a la guerra como un pilar central de su campaña y presidencia. A medida que se hacía evidente que el gobierno de Vietnam del Sur no podría sobrevivir sin el apoyo estadounidense, Nixon buscó proteger la credibilidad de Washington, definida de forma cínica como un “intervalo decente” entre la retirada de EE. UU. y el colapso de Saigón.

Para asegurar ese período de tiempo, Nixon y su asesor de seguridad nacional, Henry Kissinger, sometieron al pueblo vietnamita a cuatro años de intensos bombardeos, extendiéndolos a Camboya y Laos. Este periodo resultó en la muerte de más de 20.000 soldados estadounidenses y un número mucho mayor de bajas entre vietnamitas, camboyanos y laosianos.

Los motivos ocultos de Trump

¿Cuál es la razón detrás de los continuos bombardeos de Trump sobre Irán? No se trata de destruir misiles iraníes de largo alcance, según la propia Casa Blanca, que afirma que la capacidad de misiles balísticos de Irán está “funcionalmente destruida”. Sin embargo, otras fuentes indican que EE. UU. solo ha podido confirmar la destrucción de un tercio del arsenal de misiles iraní.

Tampoco se enfoca en desmantelar el programa nuclear iraní, que según Trump ya fue “aniquilado” el año anterior. Aunque se cree que Irán aún posee uranio enriquecido en instalaciones subterráneas, pocos creen que Trump arriesgaría tropas en una misión terrestre para recuperar este material.

El cambio de régimen tampoco parece ser el objetivo, una idea que Trump parece haber abandonado. Los bombardeos rara vez derrocan gobiernos, y la base de votantes de Trump no apoyaría una guerra terrestre. Además, el pueblo iraní se muestra reacio a responder a los llamamientos de Trump, especialmente después de la reciente represión violenta contra las protestas y el historial de EE. UU. en el apoyo a levantamientos contra déspotas.

El estrecho de Ormuz y la infraestructura eléctrica

La reciente preocupación de Trump se centra en el bloqueo iraní de petroleros en el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte mundial de petróleo y gas. Trump ha amenazado con destruir la infraestructura eléctrica de Irán si no se reabre el estrecho.

Atacar esta infraestructura constituiría un crimen de guerra, ya que las centrales eléctricas son instalaciones civiles protegidas. El daño a la población civil sería desproporcionado en comparación con cualquier ventaja militar obtenida.

Es crucial recordar que las acciones iraníes son una respuesta a los bombardeos de EE. UU. e Israel. La solución más lógica sería que Trump y Netanyahu detuvieran sus ataques, eliminando así la justificación para la escalada iraní. Si bien no hay garantías de que la contención funcione, es preferible a seguir intensificando el conflicto, dado el impacto devastador que está teniendo en la economía global, sin mencionar los precedentes negativos de conflictos similares en Vietnam, Afganistán e Irak.

Irán en una posición más fuerte

Paradójicamente, Irán podría estar en una posición negociadora más sólida ahora que antes de la escalada de Trump y Netanyahu. Inicialmente, Irán buscaba evitar los bombardeos. Ahora, habiendo sufrido ataques directos, la eliminación de figuras clave y la destrucción de parte de su ejército, el régimen tiene menos que perder.

Sin embargo, el pueblo iraní todavía tiene mucho que perder. El régimen islámico es una dictadura despiadada que prioriza el control del poder sobre el bienestar público y no muestra signos de ceder.

Una posible solución: alto el fuego

Un alto el fuego podría ser la estrategia más efectiva. Trump debería detener los bombardeos e instar a Netanyahu a hacer lo mismo. Aunque la reacción del régimen iraní es incierta, podría responder de la misma manera, evitando así la responsabilidad de continuar la guerra. Si el régimen percibe su supervivencia como un triunfo, podría aprovechar esta oportunidad.

No obstante, Trump también busca una victoria. Exige la “rendición incondicional” de Irán y el reconocimiento expreso de su derrota. Estos objetivos son de naturaleza política, no militar, y buscan proteger la imagen de Trump más que abordar las complejidades de la situación en Oriente Medio.

El “honor” de Trump

Al igual que Nixon, Trump parece estar más preocupado por su propia imagen que por el bienestar general. Nixon buscaba evitar el costo político de “perder” en Vietnam. De manera similar, Trump necesita una salida que le permita salvar las apariencias después de haber iniciado una guerra sin una justificación válida.

¿Cuántas vidas iraníes se perderán, cuánta devastación causará esta guerra sin sentido, cuánto sufrimiento económico soportará el mundo para que Trump pueda declarar victoria? Trump es conocido por sus declaraciones victoriosas carentes de base factual. Quizás sea hora de otra de esas declaraciones.