
Juicio a la Operación Kitchen: La Guerra Sucia del Partido Popular Bajo la Lupa
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Por segunda vez en la historia de la democracia española, un ministro del Interior se enfrenta a la justicia con una posible pena de cárcel. Jorge Fernández Díaz, quien ocupó la cartera de Interior entre 2012 y 2016, se sentará en el banquillo acusado de dirigir la Operación Kitchen, una trama extrajudicial destinada a obstruir la investigación judicial sobre la financiación irregular del Partido Popular.
El inicio del juicio
El juicio por el espionaje al extesorero del PP, Luis Bárcenas, y su familia, financiado con fondos reservados, comenzará el 6 de abril en la Audiencia Nacional. Este proceso judicial marca un hito al examinar la presunta transformación del Ministerio del Interior y la Policía en una herramienta para atacar a opositores políticos y proteger al partido gobernante durante la presidencia de Mariano Rajoy.
Este juicio se centra en la Operación Kitchen, pero también sobrevuelan otras controversias como la Operación Cataluña y la guerra sucia contra Podemos, maniobras presuntamente dirigidas y ejecutadas por los mismos individuos acusados en el caso Kitchen.
Las sombras de sospecha
Transcurrieron quince años desde el secuestro de Segundo Marey por los GAL hasta que José Barrionuevo y Rafael Vera fueron juzgados. En este caso, han pasado 13 años para que Fernández Díaz y su número dos, Francisco Martínez, comparezcan ante un tribunal. La instrucción del caso ha dejado interrogantes sobre si los máximos responsables están entre los acusados.
El juez Manuel García Castellón concluyó la investigación de manera sorpresiva, pese a que quedaban diligencias pendientes, incluyendo la posible participación del entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y los indicios presentados contra María Dolores de Cospedal. García Castellón desestimó estos indicios, pero la Sala de lo Penal le contradijo posteriormente.
El juicio se centra en la tesis del juez de que Fernández Díaz, cercano a Rajoy, ideó en solitario una operación para eliminar pruebas contra el PP que pudiera tener Bárcenas, sin el conocimiento del presidente del Gobierno.
Las grabaciones y el papel de Cospedal
Las grabaciones de Villarejo hablando con Cospedal y las anotaciones del comisario sobre pagos recibidos por orden de la jefa del partido tampoco serán objeto del juicio. Para García Castellón, los encuentros entre Cospedal y Villarejo estaban amparados por el “derecho de reunión” y no constituían delito.
La relación entre Cospedal y Villarejo se remonta a 2009, cuando la entonces secretaria general del PP y su marido encargaron al comisario “trabajos puntuales” en medio del caso Gürtel. Grabaciones posteriores sugieren que Cospedal tenía conocimiento de la Operación Kitchen e incluso influía en ella. En un audio, Cospedal le dice a Villarejo que “lo de la libretita sería mejor poderlo parar”, refiriéndose a los “papeles de Bárcenas”.
Las agendas de Villarejo, consideradas creíbles por los investigadores, también señalan pagos que Cospedal habría hecho al comisario a través de su jefe de gabinete. Villarejo escribió: “Cospe: Apoyo a tope en todo. Me envía a José L. Orti con 100 y promete 50 más el lunes. Quedo en informarla”.
El nexo con Cospedal
Andrés Gómez Gordo, comisario de la Policía, también se sentará en el banquillo. Él es el policía que encarna el nexo de Cospedal con el operativo ilegal. Gómez Gordo había dejado temporalmente la Policía y ejercía de “hombre para todo” de Cospedal en la Presidencia de Castilla-La Mancha. Negó haber informado a su antigua jefa o a su marido sobre la captación y manipulación del chófer de Bárcenas.
Un informe de la Unidad de Asuntos Internos de 2020 concluye que Kitchen fue una operación “coordinada” por el secretario de Estado de Seguridad entre 2013 y 2016, Francisco Martínez, “con conocimiento del Asturiano y del Largo”. “El Asturiano” sería Mariano Rajoy, y “El Largo” sería el abogado Javier Iglesias, señalado como nexo con el jefe del Ejecutivo.
Villarejo ofreció al juez el número de teléfono al que presuntamente informaba a Rajoy sobre los avances de la operación. Solo se confirmó que ese número estaba titularizado por el Partido Popular, pero García Castellón propuso juzgar a los once acusados, exculpando a Cospedal. Rajoy y Cospedal declararán como testigos en el juicio.
El contexto: El fin de ETA y el nacimiento de la brigada política
Para comprender la Operación Kitchen, es necesario remontarse al Ministerio del Interior tras la victoria del PP en 2011, un mes después del anuncio del fin de ETA. Mariano Rajoy elige a Jorge Fernández Díaz para la cartera, con el reto de contener el malestar social por la crisis económica y gestionar la retirada de la banda terrorista.
En esos meses, surge el proceso soberanista en Cataluña. Viejos resortes antiterroristas se activaron, y un grupo de mandos policiales encontró un nuevo adversario que les aseguraba continuidad en varios frentes: el separatismo catalán. Estos policías siguieron operando con la indiferencia de la mayoría de los medios de comunicación de Madrid y la impunidad del Gobierno del PP.
La brigada política del PP
Estos comisarios policiales encontraron sintonía con un Gobierno conservador. A Fernández Díaz se unió Ignacio Cosidó como director de la Policía, y Eugenio Pino como director operativo. Los inspectores de Pino se sentarán junto a él en el banquillo de Kitchen.
Este grupo de mandos policiales, la brigada política del Partido Popular, trabajaba en la confección de dosieres sobre líderes del procés para filtrar a la prensa afín al PP. En enero de 2013, El País publicó los ‘papeles de Bárcenas’, la contabilidad a mano del tesorero sobre la caja del PP.
Entre los policías de la Kitchen había algunos que habían recibido al Gobierno del PP desde una posición inmejorable. El comisario José Manuel Villarejo ya estaba destinado en la Dirección Adjunta Operativa, y Enrique García Castaño había cruzado la línea que separa la ley del delito para gobiernos de distinto signo político. José Luis Olivera, jefe de la unidad anticorrupción, también estaba allí.
El papel de Francisco Martínez
Francisco Martínez entró en política de la mano de Soraya Sáenz de Santamaría, y fue recomendado para jefe de gabinete de Fernández Díaz en Interior. Un año después, fue ascendido a secretario de Estado de Seguridad. Para Martínez, la Fiscalía Anticorrupción también pide 15 años de cárcel por haber dirigido supuestamente el operativo de espionaje y robo de documentación a Luis Bárcenas.
La investigación del caso Kitchen dio un vuelco cuando García Castaño confesó que Martínez le había pedido que recuperara los discos duros de Bárcenas. Martínez llevó a un notario mensajes que evidenciaban el conocimiento de la operación que tenía su superior, el ministro del Interior.
Fernández Díaz niega ser la persona con la que Martínez se intercambia esos mensajes, y niega ser el autor de la frase “la Fiscalía te lo afina”. El exministro también aparece en una grabación de Villarejo hablando de la operación Cataluña. “Negaré bajo tortura que esta reunión ha existido”, se le escucha decir en el audio.













